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jueves, agosto 07, 2008

¿QUÉ CAUSA LA ANEMIA?

¿Qué es la anemia?
La anemia ocurre cuando su sangre no tiene suficiente hemoglobina. La hemoglobina es una proteína dentro de sus glóbulos rojos que transporta oxígeno desde sus pulmones hacia el resto del cuerpo. Una causa común de anemia es no tener una cantidad de hierro suficiente. Su cuerpo necesita hierro para fabricar hemoglobina.


Síntomas de anemia





  • Frecuentemente no hay síntomas.

  • Palidez

  • Sensación de cansancio

  • Sensación inusual de "falta de aire" al hacer ejercicio.

  • Latidos del corazón acelerados




¿Qué puede causar niveles de hierro bajos?
Una serie de cosas pueden hacer que sus niveles de hierro estén bajos:

Falta de hierro en la dieta. Este problema ocurre principalmente en los niños y en las mujeres jóvenes. Los niños que toman mucha leche y no comen alimentos ricos en hierro, y las mujeres jóvenes que siguen dietas que "están de moda" corren el riesgo de tener deficiencia de hierro.

Fases de crecimiento acelerado. Los niños menores de tres años crecen tan rápido que sus cuerpos tienen dificultad para mantener el nivel apropiado de hierro que ellos necesitan.

Embarazo. Las mujeres que están embarazadas o que están lactando necesitan 2,5 veces más hierro que los hombres. Esa es la razón por la cual a las mujeres embarazadas se les hace una prueba para determinar si están anémicas y por la cual tienen que comer más alimentos ricos en hierro o tomar diariamente tabletas de hierro.

Pérdida de sangre. Esta es una causa común de anemia por deficiencia de hierro en los adultos. Las menstruaciones fuertes pueden causar anemia. La pérdida de sangre también puede ser causada por el sangrado interno, usualmente en las vías digestivas. Una úlcera duodenal, colitis ulcerativa, cáncer, o tomar aspirina o un medicamento similar durante largo tiempo puede causar sangrado en su estómago o intestinos. Esta es la razón por la cual es importante determinar la razón para un nivel de hierro bajo.

¿Cómo se diagnostica la anemia?
Hable con su médico si usted piensa que puede tener anemia. Probablemente le harán una prueba de sangre para diagnosticarle si tiene anemia. Se pueden requerir otras pruebas para determinar qué es lo que está causando la anemia.

¿La anemia puede prevenirse?
Algunos tipos, como aquellos ocasionados por deficiencias en la dieta, pueden prevenirse. Usted puede ayudar a prevenir este tipo de anemia asegurándose de comer comidas que sean ricas en hierro. Mire el cuadro de abajo para ver una lista de alimentos ricos en hierro.

Comidas con un alto contenido en hierro



  • Hígado y otras carnes

  • Mariscos

  • Frutas secas como albaricoques, ciruelas pasas y uvas pasas.

  • Nueces

  • Granos, especialmente las habas.

  • Vegetales verdes y con hojas tales como espinacas y brócoli.

  • Melaza

  • Granos enteros

  • Panes y cereales (fíjese en la etiqueta) fortificados con hierro.




¿Cómo se trata la anemia?
Depende de lo que causa la anemia. Por ejemplo, si la causa de la anemia es la pérdida de sangre en cantidades altas, la causa de la pérdida de sangre deberá ser tratada. Si la anemia es el resultado de una dieta con un contenido bajo de hierro, su médico puede recomendarle hacer cambios en la dieta o tomar tabletas de hierro.

¿Cómo puedo aumentar el hierro en mi dieta?
Su cuerpo absorbe mejor el hierro que está en las carnes. El comer una pequeña cantidad de carne junto con otras fuentes de hierro, tales como vegetales, le puede ayudar a obtener aún más hierro a partir de estas comidas. Tomar tabletas de vitamina C o comer alimentos ricos en vitamina C —tales como frutas cítricas o jugo de frutas— al tiempo que se comen alimentos ricos en hierro o tomarse una tableta de hierro le puede ayudar a su cuerpo a absorber mejor el hierro.

Algunos alimentos bloquean la absorción de hierro. Estos incluyen el café, té, yema de huevo, leche, fibra y la proteína de soya. Trate de evitarlos cuando esté comiendo alimentos ricos en hierro.

¿Las tabletas de hierro pueden ocasionar problemas?
Las tabletas de hierro pueden causar malestar estomacal, acidez estomacal y estreñimiento. Asegúrese de mencionarle a su médico acerca de cualquier malestar que usted note. Los consejos en el cuadro de abajo le pueden ayudar a disminuir el malestar.



Consejos para tomar tabletas de hierro





  • Tome las tabletas con comida.

  • Empiece despacio. Trate de tomarse 1 tableta cada día durante 3 a 5 días, luego 2 tabletas cada día hasta que ya no le moleste esa cantidad. Aumente el número de tabletas hasta llegar al número que su médico le recomendó.

  • Si tiene estreñimiento aumente la cantidad de fibra en su dieta. Esto vale la pena aun cuando la fibra pueda interferir con la calidad de absorción de hierro por parte de su organismo. De todas maneras usted podrá absorber algo de hierro y esto es mejor que no tomar nada de hierro si usted lo necesita.

  • No se tome las tabletas de hierro antes de acostarse si le causan malestar estomacal.

  • Si un tipo de tabletas de hierro le causa problemas hable con su médico acerca de probar con una fórmula o marca distinta.



Fuente: FamilyDoctor.org

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jueves, noviembre 01, 2007

ANEMIA: PREVENCION Y TRATAMIENTO

Curiosamente, en la sociedad del despilfarro en la que vivimos está aumentando la incidencia de enfermedades carenciales, entre otras las de varios tipos de anemias que tienen que ver con la mala alimentación.

Porque aunque se hable tanto de la dieta mediterránea, el hecho es que cada vez se come peor, como lo prueba el creciente número de obesos y el hallazgo cada vez más frecuente de anemias, especialmente en ancianos y adolescentes.

La verdad es que hablar de anemia es tan vago y general como hablar de las nubes. La anemia es simplemente una disminución de las células rojas de la sangre -los hematíes o eritrocitos- y hay muchas causas que pueden hacer que la sangre pierda glóbulos rojos. Desde un tumor a una úlcera de estómago, unas simples hemorroides o unas reglas abundante en la mujer, entre otras muchas. Debilidad, cansancio, palidez de piel, falta de apetito y palpitaciones son síntomas comunes de las anemias aunque otras muchas enfermedades pueden producirlos. Por eso debe ser siempre el médico el que nos diga que esos signos corresponden a una alteración anémica.

Los Hematíes

Las células rojas de la sangre, a través del pigmento que les da color y nombre, la hemoglobina, tiene la función de transportar oxígeno a todas las células de nuestro organismo. Y la hemoglobina es una proteína que tiene hierro en su composición por lo que dicho mineral es fundamental para que pueda ejercer su función. De ahí que cuando la cantidad de hierro es baja, bien porque no se toma suficiente con la dieta, bien porque se pierde por hemorragias leves continuadas o agudas, aparecen los síntomas derivados de la falta de oxigenación celular: cansancio, falta de fuerza y, en grado más severo, vértigos y palpitaciones.

Pero la falta de hierro no es la única causa de la anemia. En el complejo sistema de fabricación y utilización de los hematíes hay una serie de sustancias de capital importancia. Concretamente, la falta de ácido fólico y vitamina B12 -que nuestro organismo no es capaz de sintetizar- es causa de otro tipo de anemias, las macrocíticas, que se caracterizan porque los pocos hematíes que se producen son de gran tamaño y mala función.

Anemias y Alimentación

Realmente las anemias por falta de hierro o de aporte vitamínico son mas bien raras ya que las cantidades que se precisan de esos elementos esenciales son mínimas. Y es preocupante que haya tantos casos porque eso demuestra los malos hábitos de alimentación que nuestra sociedad va adquiriendo. Es notable, por ejemplo, comprobar la existencia de anemia por falta de ácido fólico y de vitamina C (importante en los procesos de absorción y metabolismo del hierro) que se dan en las personas mayores que viven solas y llevan una dieta casi exclusivamente a base de conservas.

En suma, para prevenir las anemias es fundamental asegurarse de que nuestra dieta es rica en hierro y vitaminas.

Las edades Conflictivas

Hay épocas de la vida en que las necesidades de hierro aumentan y, por tanto, es preciso aumentar los aportes no sólo de ese metal sino de las vitaminas y oligoelementos necesarios para su absorción y elaboración en el organismo.

En el embarazo los requerimientos de hierro aumentan casi al triple por la necesidad de aporte de sangre materna al feto que hace que lo de "comer por dos" sea en este caso real, al menos en los que se refiere al hierro y los alimentos que lo contienen.
Durante la primera infancia, en que el niño triplica su peso en el primer año y lleva una alimentación casi completamente láctea, se presentan anemias por falta de hierro en casi una cuarta parte de los casos, especialmente al final de la etapa en que la alimentación a base de leche y cereales no está suficientemente compensada por el aporte de carne y verduras.

La adolescencia, sobre todo en la época del "estirón", es otro memento conflictivo, especialmente si el joven es consumidor de chuches y comida basura.

En cambio, las anemias de la menopausia en general suelen presentarse en relación con dietas para intentar compensar el aumento de peso que acompaña a esa etapa de la vida. En la tercera edad son muy frecuentes las anemias que suelen generalmente deberse a problemas digestivos, insuficiencias renales o alteraciones de la médula ósea así como una alimentación en general pobre en proteínas de origen animal y verduras.
También se han descrito anemias de este tipo en vegetarianos puros, cuya ingesta de hierro y vitamina B12 es a veces prácticamente inexistente.

Cabe añadir respecto a las anemias carenciales que hay una serie de grupos de edad que, por el aumento de sus necesidades de hierro y proteínas, son más vulnerables: las madres gestantes y los niños en edad preescolar. El resto de grupos de edad de riesgo lo es más por sus malos hábitos nutricionales y por factores que poco tienen que ver con la alimentación aunque estén relacionados con ésta, como sucede en los ancianos.

Los Alimentos Adecuados

La alimentación equilibrada es siempre adecuada pero en la prevención y tratamiento de las anemias por falta de hierro o vitamina B12 es fundamental. Y una alimentación equilibrada debe llevar proteínas -también son necesarias las de origen animal y en estos casos más- vitaminas y minerales.

Los alimentos ricos en hierro, aparte de las carnes rojas y especialmente el hígado -con su sabroso derivado, el foi-gras- son los pescados azules (especialmente la humilde sardina cuyo único "problema" es que es barata) y algunos mariscos como el berberecho y el mejillón (también son baratos).

Las legumbres y la famosa espinaca de Popeye aportan hierro pero en mucha menor cantidad por lo que van bien para equilibrar una dieta normal y reforzar las proteínas de origen animal cuando hay que afrontar el problema de una anemia.
En el reino vegetal también son buenos proveedores de hierro el tofu de soja y el chocolate.

Uno de los grandes desconocidos de la alimentación -tal vez porque apenas se comercializa- es la ortiga. A pesar de mala fama que goza por sus pelos urticantes es una verdura de exquisito sabor -cocida o en tortilla-, muy rica en hierro, vitaminas y oligoelementos. Y una vez cocida no produce reacciones.

Prevenir las Anemias

Independientemente de otras causas de anemia, las carenciales son muy fáciles de prevenir ya que son pequeñas las cantidades diarias de hierro y vitaminas que se precisan para tener una buena calidad de sangre y nuestro organismo tiene depósitos de reserva que habitualmente son suficientes para compensar las pequeñas pérdidas de todos los días.

Por otro lado, el conocimiento actual del problema ha puesto en marcha a las organizaciones comerciales y ya las harinas destinadas a la alimentación en la primera infancia vienen reforzadas con hierro y vitaminas así como gran parte de los productos de consumo en edad preescolar.

En las otras edades de riesgo (embarazo, lactancia, adolescencia y tercera edad), sin embargo, la cosa no está tan organizada y depende mucho más de la propia persona. A esas edades una alimentación equilibrada con carnes, verduras, suplementos -como las algas marinas, ricas en vitamina B12 y ácido fólico-, la levadura de cerveza y el mencionado tofu de soja pueden ayudar a prevenir y a corregir, si ha aparecido, una anemia carencial.

Un Poco de Naturismo

Es útil saber también que el aporte de vitamina B12 y ácido fólico puede conseguirse igualmente tomando una infusión de angélica después de cada comida. También son adecuadas las infusiones de romero, ortiga y berro.

Maurice Mességué, el famoso naturista francés, aconseja por su parte zumo fresco de espinacas al que se puede mezclar el de zanahoria, ortiga y rábano blanco.

En cuanto a los frutos cítricos, ricos en vitamina C, ayudan a la absorción del hierro en los tramos altos del aparato digestivo.
Conviene recordar, por último, que no se deben tomar alimentos ricos en hierro junto a los que tengan mucho calcio ya que éste dificulta la absorción del hierro.

Y, sobre todo, entienda que el mejor seguro para una vida saludable es hacer una alimentación equilibrada y variada.

Fuente: Alimentación Sana

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viernes, junio 02, 2006

JUVENTUD Y VITAMINAS

¿QUÉ SON LAS VITAMINAS?

Las vitaminas son una serie de componentes que el organismo necesita para conseguir un funcionamiento adecuado que nos permite poseer una buena salud y tener un crecimiento adecuado. Son compuestos orgánicos diferentes de las proteínas, de las grasas y de los hidratos de carbono. Se consideran nutrientes esenciales.

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LA VITAMINA A: Eterna juventud

- Necesaria para ver correctamente, especialmente de noche o al atardecer;
- Ayuda a defendernos de infecciones al mantener en buen estado las mucosas que recubren el aparato respiratorio, digestivo, urinario, piel y ojos.
- Mantiene la elasticidad de la piel y el brillo del cabello;
- Colabora en la síntesis de proteínas. Por tanto es fundamental en el crecimiento y para prevenir los efectos indeseables de la edad avanzada.
- Ejerce una acción casi hormonal que ayuda a controlar los estrógenos. Por tanto conviene aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina A cuando existan síntomas provocados por un exceso de estrógenos. los más comunes son la aparición de quistes benignos e inflamaciones dolorosas en las mamas.

¿Qué ocurre cuando hay deficiencia de Vitamina A?

- Los ojos van perdiendo la capacidad de adaptarse eficazmente a intensidades de luz bajas. Esto se nota especialmente al atardecer.
- La piel se torna áspera y seca, mostrando síntomas exagerados de envejecimiento.
- Las mucosas se encuentran más desprotegidas frente a infecciones (bronquitis, conjuntivitis, rinitis, faringitis,…)
- Aumentan las posibilidades de formar cálculos renales.
- La pérdida del sentido del olfato puede estar relacionada con una deficiencia de Vitamina A y Zinc.

¿Cuándo hay que incrementar el consumo de Vitamina A?

- En las infecciones de cualquier tipo y, sobre todo, si tienden a repetirse;
- Si se pierde capacidad visual al atardecer y de noche;
- Cuando se padecen diarreas, colitis o hay parásitos intestinales;
- En caso de tener cálculos de riñón;
- Si se vive o trabaja en lugares con alto índice de contaminación;
- Si aparecen manchas en la piel supuestamente debidas a la edad.- En alteraciones de la piel como el acné, la psoriasis, eccemas,…
- En las enfermedades degenerativas: cáncer, enfisema, artrosis, …

Verduras ricas en Vitamina A

Acelgas, Berros, Boniato, Brócoli, Calabaza, Col rizada, Diente de León, Endibia, Escarola, Espinaca, Hinojo, Lechuga, Perejil, Pimiento, Tomate, Zanahoria, Soja, Soja germinada.

Frutas ricas en Vitamina A

Albaricoque, Ciruela, Melocotón, Caqui, Papaya, Moras de zarza, Bayas de saúco, Sandía.

En resumen:

Zanahorias, Vegetales verdes, amarillos y rojos, Frutas amarillas y rojas.La posibilidad de intoxicación por exceso de Vitamina A procedente de los alimentos es remota o improbable.

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LA VITAMINA C: No más resfríos

De esta Vitamina necesitamos sin duda mayores aportes en nuestra dieta diaria.

Es imprescindible para la elaboración y conservación del colágeno del tejido conjuntivo, que es el que mantiene unidas todas las partes de nuestro organismo. También mantiene los capilares sanguíneos sanos, evitando que se deformen o rompan.

Favorece la absorción y almacenamiento del hierro, por lo que es importante en las anemias ferropénicas dado que, además, activa el ácido fólico (vitamina anti-anémica del grupo B)

Es una Vitamina antioxidante. Nos protege de los radicales libres, sustancias agresivas asociadas a numerosas enfermedades, sobre todo degenerativas. Los radicales libres se originan a partir de la multiplicidad de agentes contaminantes a los que estamos expuestos, además de los que resultan de la propia actividad orgánica.

Disminuye la posibilidad de que se forman trombos o coágulos en los vasos sanguíneos.

Acelera la curación de quemaduras y heridas.

Mejora la eficacia de las defensas orgánicas. Por ello se recomienda en dosis altas p.e.: en el resfriado común.

Evita la formación de agentes cancerígenos. Existe una relación inversa entre el consumo de vitamina C y cáncer.

Favorece la disminución del colesterol en sangre cuando está alto.

Ayuda eficazmente a eliminar la sintomatología alérgica.

Si no tomamos suficiente vitamina C los capilares sanguíneos se vuelven frágiles y, por tanto, se producen fácilmente cardenales en la piel por pequeños golpes. También puede suceder que se sangre por la nariz con mayor facilidad. Las heridas y fracturas curan más lentamente. La resistencia a las enfermedades infecciosas será más bajas. Las articulaciones duelen e incluso se hinchan. El déficit de Vitamina C contribuye a que nos encontremos cansados. Las alergias cobran mayor virulencia.
Puede aparecer anemia.

La deficiencia muy grave de vitamina C produce escorbuto.

Los fumadores necesitan cantidades mayores de Vitamina C. También hay que aumentar la dosis en el embarazo y la lactancia; en situaciones de estrés; cuando se toman aspirinas (provocan una gran eliminación de vitamina C); si vivimos en ciudades con alta polución; si se toman antibióticos, cortisona, tranquilizantes o píldoras anticonceptivas; si se consume frecuentemente bebidas alcohólicas; en el curso de enfermedades infecciosas.

Aumentar el consumo de vitamina C puede ser muy beneficioso en las siguientes dolencias:

Anemia; artritis; hemorragias; úlceras gastroduodenales; enfermedades infecciosas; fracturas; traumatismos; antes y después de las intervenciones quirúrgicas; enfermedades psíquicas en general; alto nivel de colesterol; alergias de cualquier tipo; alcoholismo; resfriados; gripe; encías sangrantes; dientes flojos; artrosis; cáncer y enfermedades de tipo degenerativo.

Frutas y Verduras ricas en Vitamina C:

Grosellas negras, guayabas, perejil, col, pimientos, limón, berros, fresas, lombarda, kiwi, naranja, papaya, pomelo, acedera, acelga, brócoli, col de bruselas, coliflor, espinaca, hinojo, mastuerzo, tomate, remolacha, rabanitos, patatas, espárrago, endibia, escarola, lechuga, cebolla, diente de león, boniato, castaña, piña,…

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LA VITAMINA E: Piel siempre joven

Vitamina de gran poder antioxidante, capaz de frenar las consecuencias del envejecimiento.

Funciones:

-Colabora en la buena oxigenación de todos los tejidos;
-Protege a otras vitaminas como el Complejo B y C;
-Se opone a la formación de peligrosos trombos;
-Favorece la formación de colesterol bueno, por lo que es necesaria para prevenir el infarto de miocardio;
-Contribuye a bajar la presión sanguínea alta, porque actúa como un diurético que hace que se elimine el exceso de líquido de los tejidos;
-Colabora con la insulina;
-Ayuda a proteger al organismo de los efectos nocivos de muchos tipos de contaminantes.
-Mejora nuestra capacidad de defensa frente a infecciones;
-Aumenta la resistencia física y previene la fatiga;
-Previene los abortos;
-Restituye la potencia sexual masculina.

Cuando no tomamos suficiente Vitamina E podemos sentir fatiga e incluso padecer anemia. Existe la posibilidad de sufrir arteriosclerosis, ataque cardiaco, úlceras gástricas y cáncer.

Necesitamos cantidades mayores de Vitamina E si padecemos nefritis, inflamación del páncreas, retención de líquidos o edemas, anemia, fatiga, pérdida de la capacidad de concentración, distrofia muscular, si nos tardan en curar heridas y hematomas, en casos de mala circulación y arteriosclerosis.

Las necesidades de Vitamina E estarán razonablemente cubiertas con una ensalada inteligente, además del uso cotidiano de germinados y de algún fruto oleaginoso.

Los alimentos ricos en Vitamina E son los aceites si se trata de aceites vírgenes prensados en frío, de germen de trigo, de maíz, de soja, de semillas de algodón, de girasol, de oliva, de cacahuete, de sésamo. También los cereales, frutos oleaginosos(almendras, avellanas, pipas de girasol, nueces, cacahuetes), aguacates, frambuesas, moras, berzas, diente de león, espárragos, hinojo, pimientos y espinacas.

Fuente: www.mundovegetariano.com

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sábado, mayo 13, 2006

ADOLESCENTES SALUDABLES

Un nuevo proyecto pone a los adolescentes europeos en el punto de mira


La clave para promover la salud y prevenir la enfermedad en el siglo XXI consiste en establecer un entorno que permita un comportamiento y un estilo de vida saludables.

HELENA (Healthy Lifestyles in Europe by Nutrition in Adolescence, Estilos de vida saludables en Europa a través de la nutrición en la adolescencia) es un proyecto de gran alcance diseñado para comprender y mejorar de forma eficaz los hábitos nutricionales y el estilo de vida de los adolescentes en Europa. Financiado por la Comisión Europea, este proyecto estudiará a sujetos de 13 a 16 años empleando la misma metodología en diez países diferentes, lo que desembocará en el desarrollo de un programa educativo sobre el estilo de vida.

Motivación del proyecto

Se cree que muchas enfermedades no transmisibles tienen su origen en la infancia o adolescencia. Sin embargo, la relación entre estas enfermedades y el estilo de vida y comportamiento de los adolescentes, la fisiología, la genética y los factores medioambientales es compleja y no se conoce bien.La adolescencia es un período crucial de la vida, que implica cambios que tienen repercusión en las necesidades nutricionales y los hábitos. Muchos hábitos duraderos saludables (o poco saludables) se establecen en esta época. El crecimiento y los cambios de la composición corporal son rápidos y se produce un aumento de las presiones sociales y psicológicas; por otra parte los mensajes relacionados con la salud parecen carecer de eficacia.

Objetivos generales de HELENA

Armonizar los métodos de evaluación de la salud de los adolescentes
El proyecto HELENA propone un enfoque integrado del problema mencionado anteriormente, según el cual una serie de estudios multicéntricos estudiarán la amplia gama de factores interrelacionados: consumo alimentario, conocimientos sobre la nutrición, actitudes frente a la alimentación, elección y preferencias de alimentos, composición corporal, nivel de lípidos en el plasma y perfil metabólico, estado vitamínico, función inmunitaria relacionada con el estado nutricional, actividad y forma física, y genotipo. El último punto permitirá a los investigadores examinar las relaciones entre la predisposición genética de un individuo y el medio ambiente, por ejemplo, investigando la propensión de las personas obesas a desarrollar otras enfermedades asociadas con la obesidad, como la diabetes o la enfermedad cardiaca coronaria.

Los socios participantes en el proyecto tienen por objeto desarrollar y armonizar los métodos usados en todos los centros seleccionados para evaluar los hábitos y el estilo de vida, de forma que los parámetros sobre el estado nutricional, la calidad de la alimentación y la forma física de los adolescentes sean comunes a todos. De este modo, se podrá comparar fácilmente la salud de los adolescentes en los distintos países europeos.

Mejorar los programas educativos sobre el estilo de vida
Gracias a la recopilación de datos sobre patrones de consumo y de actividad física, estado nutricional e información sobre conocimientos, actitudes, elección y preferencias de alimentos se obtendrá una imagen de la salud de los adolescentes europeos. Estos elementos se completarán con datos adicionales sobre similitudes y diferencias regionales, culturales, sociales, genéticas y de género para facilitar la elaboración de un programa educativo sobre el estilo de vida.

Un aspecto novedoso de HELENA es el uso del enfoque de la “lógica difusa” (fuzzy logic) en una intervención personalizada por ordenador con el fin de prestar asesoramiento individualizado para optimizar los hábitos alimentarios de los adolescentes. El método de evaluación de la dieta necesario para desarrollar esta herramienta se validará empleando los datos transversales sobre consumo alimentario. De este modo, se evaluará por primera vez su eficacia para la diversidad de población Europea.

Mejorar la identificación de los adolescentes en situación de riesgo
Una parte adicional del proyecto consiste en determinar qué individuos corren el riesgo de padecer trastornos alimentarios, perfiles anormales de lípidos en la sangre, obesidad, diabetes tipo 2 o carencia de algunas vitaminas y minerales, como anemia por falta de hierro, ya que su identificación temprana contribuirá a reducir las manifestaciones clínicas en etapas posteriores. Este proceso comprende la búsqueda de vínculos genéticos.

Alimentos que promueven la salud
Los socios industriales podrán desarrollar productos alimenticios con propiedades saludables destinados a los adolescentes, que además resulten atractivos por sus características organolépticas y su presentación. Uno de los objetivos es establecer o entender lo que los adolescentes consideran alimentos “tradicionales”, para después ver si éstos podrían ser reincorporados a la dieta de los adolescentes europeos.

Nivel máximo de conocimientos técnicos
El coordinador del proyecto, el profesor Luis Moreno de la Universidad de Zaragoza (España), que ha reunido a un total de 25 grupos colaboradores, considera que la base del proyecto reside en la experiencia previa de todos los grupos: “Los participantes en el proyecto HELENA proceden de sectores académicos e industriales. Se trata de un grupo multidisciplinario y cada uno de sus miembros trabaja ya al nivel más elevado dentro de su esfera de conocimientos particular”.

Referencias

Para más información sobre el projecto HELENA, por favor consulte: helenastudy.com

El estudio HELENA ha recibido fondos del programa de la Comunidad Europea Sixth RTD Framework Programme.

Fuente: Food Today

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sábado, diciembre 10, 2005

ANEMIA EN EL EMBARAZO

UN ESTUDIO REALIZADO ENTRE 2.097 MUJERES EN NUEVE HOSPITALES PUBLICOS

El 40% de las embarazadas llega al parto con anemia por falta de hierro. Un déficit que aumenta los riesgos de salud para las madres. Y sus bebés nacen con menos peso.

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Un estudio realizado en nueve hospitales públicos de diferentes provincias reveló que el 39,5% de las embarazadas llega al parto con anemia por falta de hierro, lo que implica riesgos para el bebé pero, sobre todo, para la propia madre. “Algo no se está cubriendo lo suficientemente bien”, señala la doctora María Gabriela Berta, directora de Planeamiento de la Fundación Argentina contra la Anemia.

Esta institución encaró la investigación con la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia (FASGO), entre octubre de 2004 y abril de 2005. Se recogieron datos de 2.097 embarazadas internadas para el parto en hospitales públicos de Tucumán, Catamarca, Corrientes, San Martín de los Andes, Mendoza, Córdoba, Capital y el Gran Buenos Aires. Sólo se excluyeron los embarazos múltiples.

Los resultados fueron preocupantes: el 39,5% de las mamás tenía 11 gramos o menos de hemoglobina por decilitro de sangre; es decir, estaban anémicas. En el 17,6% de los casos, esta proteína no llegaba a 10 g/dl. Y el 5,8% registraba valores inferiores a 9 g/dl, lo que significa una anemia grave. Fuera del embarazo, el valor límite es de 12 g/dl.

Se trata de anemia ferropénica: cuando el aporte nutricional de hierro es insuficiente, la médula no está en condiciones de producir el número adecuado de glóbulos rojos, o los que elabora carecen de la cantidad necesaria de hemoglobina. Esta proteína es la encargada de transportar el oxígeno a todo el cuerpo.

En el embarazo aumentan los requerimientos de hierro, que llegan a unos 1.000 miligramos: 300 para el feto y la placenta, 500 para la expansión de la masa eritrocitaria (el volumen total de glóbulos rojos), y 200 que se eliminan con materia fecal, orina y piel. “Hace falta un aporte diario de 6 a 7 miligramos por día, lo que excede las reservas de hierro del organismo”, apunta Leonardo Kwiatkowski, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital Fiorito, de Avellaneda.

“A medida que avanza el embarazo, aumenta la capacidad de absorción de hierro por parte del intestino, que llega a triplicarse. Pero con la dieta sola no se llega a suplir las necesidades“, señala el presidente de FASGO, doctor Carlos Ortega Soler. Por esa razón, los obstetras prescriben un suplemento de hierro, que aumentan en caso de anemia. “No son medicamentos que se puedan administrar sin control médico”, advierte Berta.

Sin embargo, el estudio no mostró diferencias significativas entre quienes habían recibido este refuerzo y las que no lo tuvieron. Entre las mujeres con 11 o más g/dl, sólo el 37% había consumido hierro fuera de la dieta, mientras que entre las embarazadas anémicas, lo había usado el 40%.

Ortega Soler plantea explicaciones posibles: “”No sabemos si tenían reservas de hierro cuando comenzaron la gestación. Las mujeres van tarde a la primera consulta, y el suplemento no alcanza a cubrir el faltante al momento del parto. Tampoco siguen bien el tratamiento: se necesita más de tres meses de tratamiento firme para corregir una anemia moderada”.

Los datos mostraron además una tendencia preocupante: a mayor déficit de hierro, menor peso del recién nacido. Mientras los bebés de las mamás no anémicas nacieron con un promedio de 3,257 kilos, los chiquitos de mamás con anemia severa pesaron en promedio 3,093 kilos.

La anemia tiene que ser muy grave —menos de 6 g/dl— para que afecte seriamente al bebé, “porque la madre le pasa todas sus reservas”, indica Ortega Soler. Las consecuencias más serias las tiene la mujer: restricción del crecimiento fetal, aumento del riesgo de prematurez, prolongación del período expulsivo, por disminución de la fuerza muscular —lo que puede implicar complicaciones en el parto— y, en anemias severas, aumento del riesgo de mortalidad posparto.

Por otra parte, la mujer pierde al menos 500 mililitros de sangre durante el parto, lo que eleva el déficit de hierro. Otra pérdida de hierro, aunque menor, se registra cuando amamanta. Por esa causa, la doctora Berta insiste en “cuidar la salud de la madre después del parto”: la anemia produce cansancio y apatía, lo que dificulta el cuidado de un bebé que demanda mucha atención.

Sibila Camps scamps@clarin.com

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Prevención

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la mitad de las 2.000 millones de personas anémicas que hay en el mundo sufre de falta de hierro por déficit nutricional. La entidad señala que, para combatir la anemia (”indicador de una pobre nutrición y una mala salud”) hace falta un enfoque integral. Esto significa que una mala alimentación no se compensa con pastillas e inyecciones de suplementos de hierro. Resulta imprescindible que las mujeres comiencen el embarazo con reservas suficientes de hierro y que se realicen todos los controles periódicamente. Y eso se llama medicina preventiva.

Claudia Amigo camigo@clarin.com

Fuente: Diario Clarín
http://www.clarin.com/diario/2005/12/02/sociedad/s-04201.htm

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