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domingo, julio 06, 2008

CAUSAS DE LA OBESIDAD


¿Qué son la obesidad y el sobrepeso?

La obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

El índice de masa corporal (IMC) —el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)— es una indicación simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos, tanto a nivel individual como poblacional.

El IMC constituye la medida poblacional más útil del sobrepeso y la obesidad, pues la forma de calcularlo no varía en función del sexo ni de la edad en la población adulta. No obstante, debe considerarse como una guía aproximativa, pues puede no corresponder al mismo grado de gordura en diferentes individuos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30. Estos umbrales sirven de referencia para las evaluaciones individuales, pero hay pruebas de que el riesgo de enfermedades crónicas en la población aumenta progresivamente a partir de un IMC de 21.

Los nuevos Patrones de crecimiento infantil presentados por la OMS en abril de 2006 incluyen tablas del IMC para lactantes y niños de hasta 5 años. No obstante, la medición del sobrepeso y la obesidad en niños de 5 a 14 años es difícil porque no hay una definición normalizada de la obesidad infantil que se aplique en todo el mundo. La OMS está elaborando en la actualidad una referencia internacional del crecimiento de los niños de edad escolar y los adolescentes.

Datos sobre la obesidad y el sobrepeso

Los últimos cálculos de la OMS indican que en 2005 había en todo el mundo:

-Aproximadamente 1600 millones de adultos (mayores de 15 años) con sobrepeso.
-Al menos 400 millones de adultos obesos.

Además, la OMS calcula que en 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.

En 2005 había en todo el mundo al menos 20 millones de menores de 5 años con sobrepeso.

Aunque antes se consideraba un problema exclusivo de los países de altos ingresos, el sobrepeso y la obesidad están aumentando espectacularmente en los países de ingresos bajos y medios, sobre todo en el medio urbano.

¿Cuáles son las causas de la obesidad y el sobrepeso?

La causa fundamental de la obesidad y el sobrepeso es un desequilibrio entre el ingreso y el gasto de calorías. El aumento mundial del sobrepeso y la obesidad es atribuible a varios factores, entre los que se encuentran:

-La modificación mundial de la dieta, con una tendencia al aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes.
-La tendencia a la disminución de la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchos trabajos, a los cambios en los medios de transporte y a la creciente urbanización.

¿Cuáles son las repercusiones frecuentes del sobrepeso y la obesidad en la salud?

El sobrepeso y la obesidad tienen graves consecuencias para la salud. El riesgo aumenta progresivamente a medida que lo hace el IMC. El IMC elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades crónicas, tales como:

-Las enfermedades cardiovasculares (especialmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales), que ya constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17 millones de muertes anuales.
-La diabetes, que se ha transformado rápidamente en una epidemia mundial. La OMS calcula que las muertes por diabetes aumentarán en todo el mundo en más de un 50% en los próximos 10 años.
-Las enfermedades del aparato locomotor, y en particular la artrosis.
-Algunos cánceres, como los de endometrio, mama y colon.

La obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Muchos países de ingresos bajos y medios se enfrentan en la actualidad a una doble carga de morbilidad:

-Siguen teniendo el problema de las enfermedades infecciosas y la subnutrición, pero al mismo tiempo están sufriendo un rápido aumento de los factores de riesgo de las enfermedades crónicas, tales como el sobrepeso y la obesidad, sobre todo en el medio urbano.
-No es raro que la subnutrición y la obesidad coexistan en un mismo país, una misma comunidad e incluso un mismo hogar.
-Esta doble carga de morbilidad es causada por una nutrición inadecuada durante el periodo prenatal, la lactancia y la primera infancia, seguida del consumo de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y con escasos micronutrientes, combinada con la falta de actividad física.

¿Cómo reducir la carga de obesidad y sobrepeso?

La obesidad, el sobrepeso y las enfermedades relacionadas con ellos son en gran medida evitables.

A nivel individual, las personas pueden:

-Lograr un equilibrio energético y un peso normal.
-Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas y cambiar del consumo de grasas saturadas al de grasas insaturadas.
-Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, granos integrales y frutos secos.
-Reducir la ingesta de azúcares.
-Aumentar la actividad física (al menos 30 minutos de actividad física regular, de intensidad moderada, la mayoría de los días). Para reducir el peso puede ser necesaria una mayor actividad.

La puesta en práctica de estas recomendaciones requiere un compromiso político sostenido y la colaboración de muchos interesados, tanto públicos como privados. Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen funciones fundamentales que desempeñar en la creación de ambientes sanos y en hacer asequibles y accesibles alternativas dietéticas más saludables. Esto es especialmente importante para los sectores más vulnerables de la sociedad (los pobres y los niños), cuyas opciones con respecto a los alimentos que consumen y a los entornos en los que viven son más limitadas.

Las iniciativas de la industria alimentaria para reducir el tamaño de las raciones y el contenido de grasas, azúcares y sal de los alimentos procesados, incrementar la introducción de alternativas innovadoras, saludables y nutritivas, y reformular las actuales prácticas de mercado podrían acelerar los beneficios sanitarios en todo el mundo.

La estrategia de la OMS para prevenir el sobrepeso y la obesidad

La Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, adoptada por la Asamblea de la Salud en 2004, describe las acciones necesarias para apoyar la adopción de dietas saludables y una actividad física regular. La Estrategia pide a todas las partes interesadas que actúen a nivel mundial, regional y local, y tiene por objetivo lograr una reducción significativa de la prevalencia de las enfermedades crónicas y de sus factores de riesgo comunes, y en particular de las dietas poco saludables y de la inactividad física.

La labor de la OMS en materia de dieta y actividad física es parte del marco general de prevención y control de las enfermedades crónicas que tiene el Departamento de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud, cuyos objetivos estratégicos consisten en: fomentar la promoción de la salud y la prevención y control de las enfermedades crónicas; promover la salud, especialmente entre las poblaciones pobres y desfavorecidas; frenar e invertir las tendencias desfavorables de los factores de riesgo comunes de las enfermedades crónicas, y prevenir las muertes prematuras y las discapacidades evitables debidas a las principales enfermedades crónicas.

Esta labor es complementada por la del Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, cuyos objetivos estratégicos consisten en fomentar el consumo de dietas saludables y mejorar el estado nutricional de la población a lo largo de toda la vida, especialmente entre los más vulnerables, para lo cual proporciona apoyo a los países para que elaboren y apliquen programas y políticas nacionales intersectoriales de alimentación y nutrición que permitan hacer frente a la doble carga de enfermedades relacionadas con la nutrición y contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

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lunes, mayo 12, 2008

OBESIDAD FEMENINA

Herbalife - Obesidad FemeninaLas mujeres con obesidad abdominal tienen más riesgo de fallecimiento por evento cardiaco o cáncer


La obesidad ha alcanzado tasas de epidemia a nivel mundial y preocupa seriamente a las autoridades sanitarias; se ha convertido en un problema de salud de primer orden. De hecho, alarma su asociación con enfermedades crónicas que van en aumento, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial, entre otras. Ahora, una investigación estadounidense perfila esta percepción un poco más: las mujeres con grasa localizada en el abdomen presentan mayor riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o cáncer.

Estudios anteriores ya habían puesto sobre aviso que la acumulación de grasa visceral, es decir, el tener una barriga prominente, multiplicaba por cuatro el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, además de diabetes e, incluso, cáncer de colon. Más importante que el hecho de tener un peso por encima de lo normal es la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo. Pese a que las autoridades sanitarias luchan contra ello en el mundo desarrollado, el perímetro abdominal no deja de crecer. En España, las cifras lo confirman: el 30% de los varones y el 37% de las mujeres tienen una cintura mayor de lo que sería aconsejable.

Riesgo en femenino


No obstante, ser hombre o mujer repercute de distinta manera en la salud. Hasta ahora se conocía que las mujeres con exceso de grasa en la cintura tenían más probabilidades de sufrir enfermedad cardiovascular. Sin embargo, investigadores del Instituto Nacional de Salud y el Colegio Médico de Harvard (EE.UU.) van un poco más allá, y acaban de publicar en la revista "Circulation" que el sexo femenino con obesidad abdominal tiene más riesgo de morir por problemas cardiacos o cáncer, con independencia de su peso.

En el estudio se ha observado que las mujeres del grupo de mediana y avanzada edad con un perímetro abdominal superior a 88,9 centímetros, tienen el doble de posibilidades de morir por evento cardiaco o cáncer en comparación con aquéllas con una cintura menor de 71,3 cm.
El bebé de una gestante obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes y obesidad en la edad adulta

Asociado al cáncer, aquellas mujeres con grasa acumulada en el abdomen tienen un 63% más posibilidades de morir que las delgadas y, además, el exceso de perímetro abdominal puede estar relacionado con tumores de riñón y colon. Los resultados del estudio también confirman un hecho demostrado en anteriores estudios: los riesgos asociados a la grasa abdominal (niveles altos de colesterol perjudicial y resistencia a la insulina) son independientes del índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura).

Obesidad en el embarazo


También la obesidad hace mella en los embarazos. Según un estudio publicado recientemente en la revista "American Journal of Obstetrics & Gynecology", cada vez hay más gestantes con sobrepeso y obesidad. Esta situación repercute negativamente en los neonatos, ya que nacen con más grasa y menos músculo que los hijos de mujeres con peso normal, según concluyen los investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma (EE.UU.).

Esto provoca que, cada vez más, tanto en EE.UU. como en Europa, nazcan bebés de más 4.000 gramos, lo que los hace más propensos a presentar obesidad en la edad adulta. Asimismo, un bebé de una madre obesa tiene más riesgo de sufrir diabetes, ya que el músculo es un de los mayores consumidores de glucosa (azúcar). Ante un bebé con un alto porcentaje de grasa, el coordinador del estudio, David A. Fields, anima a seguir la lactancia materna, ya que las evidencias señalan que los bebés alimentados con fórmula artificial suelen ser más propensos a tener sobrepeso.

Con barriga, ¿más demencia?


Una barriga prominente, tanto de ellos como de ellas, en la mediana edad, es la responsable de aumentar el riesgo de sufrir demencia a partir de la séptima década. Así concluye un estudio publicado recientemente en la revista "Neurology". La investigación, liderada por Rachel Whitmer, de la Kaiser Permanente en Oakland (EE.UU.) asocia, por primera vez, el perímetro abdominal a la perdida progresiva de las funciones cognitivas. Según la investigadora, el perímetro sería un indicador de "desregularización" metabólica que, a largo plazo, resultaría en demencia.

Sin embargo, la especialista observa que podría ser un mal indicador en personas de edad avanzada por su tendencia a perder musculatura y ganar barriga. El estudió contó con una muestra de, aproximadamente, 6.600 personas de entre 40 y 45 años, a la que se midió su densidad abdominal, asociada, a su vez, con el tejido graso visceral que rodea los órganos. Los resultados apuntan que el hecho de tener abdomen prominente y sobrepeso aumenta en 2,5 veces, comparado con las personas que presentan un peso normal, la probabilidad de presentar demencia a partir de los 70 años.

Si a una gran barriga se le suma obesidad, el porcentaje aumenta hasta 3,6 veces más. Por otro lado, sólo presentar sobrepeso u obesidad representa un 80% más de riesgo. Ante tales cifras, los investigadores argumentan que esta posible relación no se debe exclusivamente a la obesidad, sino a un complejo paquete de factores asociados a conductas y hábitos poco saludables.

Vientre Plano


Herbalife - Obesidad FemeninaEl deseo de lucir un vientre plano y una cintura libre de grasa ha hecho que numerosos fabricantes encontraran algo parecido a un filón de oro. Infinidad de anuncios de aparatos para hacer abdominales sin esfuerzo asaltan cada día las pantallas de televisión, prometiendo que unos pocos minutos al día convierten la grasa abdominal en la deseada "tableta de chocolate". Pero, realmente ¿son efectivos? Los datos disponibles apuntan que no existe evidencia que así sea, aunque se calcula que en EE.UU. se gastan, cada año, cerca de 100 millones de dólares.

Los expertos aseguran, además, que para deshacerse de la grasa abdominal no sólo bastan este tipo de ejercicios. Para que sean efectivos conviene combinarlos con ejercicios aeróbicos, es decir, andar, correr, ir en bicicleta, que son, en definitiva, los que permiten perder calorías. Los ejercicios abdominales, insisten, son del tipo anaerobio, y ayudan, en todo caso, a definir la musculatura. Además, en una situación de sobrepeso u obesidad, la dieta es un factor determinante.

Fuente: Consumer.es

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viernes, marzo 21, 2008

SÍNDROME METABÓLICO: ENEMIGO DEL CORAZÓN

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir el síndrome metabólico. La gran pista para determinar si una persona lo padece la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura

Es de sobras conocido que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en muchas sociedades desarrolladas. Pero, ¿cómo saber quién tiene más riesgo? El síndrome metabólico pone a los médicos sobre la pista. Se estima que las personas con síndrome metabólico tienen un 20% más de riesgo de sufrir un episodio coronario en los diez años siguientes frente a las que no lo tienen. Por eso, averiguar quién lo padece es fundamental para tomar las precauciones precisas sobre la enfermedad y evitar la muerte cardiovascular (infarto cardiaco o cerebral o una angina de pecho).

El síndrome metabólico no es una sola enfermedad, es la asociación de varias anomalías metabólicas. Se trata del punto final de dos situaciones: la obesidad central (localizada en el abdomen) y la resistencia a la insulina, una reacción propiciada por la obesidad y el sedentarismo y que precede a la diabetes. Pero también incluye alteraciones del metabolismo de la glucosa (azúcar), en concreto, hiperglicemia leve en ayunas (110-126 mg/dl); alteraciones del perfil lipídico, es decir, aumento de triglicéridos (150-250 mg/dl), descenso del colesterol HDL (popularmente conocido como colesterol "bueno") e hipertensión arterial leve.

Todas estas anomalías metabólicas se consideran como tales cuando se superan determinados puntos de corte según distintas clasificaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Panel del Tratamiento de Adultos (ATP-III) y la Federación Internacional de Diabetes (IDF). Se considera que una persona sufre síndrome metabólico cuando cumple al menos tres de los criterios expuestos.

Enfermedad moderna

El síndrome metabólico se extiende en las sociedades modernas de forma imparable. La OMS ha calificado la obesidad como la epidemia mundial del siglo XXI y el problema de salud pública número uno. Al exceso de peso se asocian, entre otras patologías, la diabetes y, por supuesto, el síndrome metabólico. Son enfermedades propiciadas por la vida urbana y los cambios en los estilos de vida y de alimentación, como el abandono de una dieta tradicional rica en vegetales, cereales y frutas hacia una dieta occidental de preparación rápida, con alto contenido graso y calórico y pobre en fibra (hamburguesa, patatas fritas, pizza y bebidas de cola).

Tampoco ayuda la disminución de la actividad física relacionada con la mecanización de las actividades diarias y con los cambios en las manifestaciones recreativas de adultos y, en especial, de niños. Este binomio de dieta inadecuada y sedentarismo ha derivado en un aumento de la población afectada por el sobrepeso y la obesidad. Y se ha pasado del sobrepeso a las alteraciones metabólicas que acompañan a la obesidad.

Población afectada

En España, uno de cada tres adultos cumple los criterios para sufrir síndrome metabólico. Pero la proporción es mayor entre la población obesa, ya que el 70%-80% sufren síndrome metabólico. Las personas más afectadas por obesidad y síndrome metabólico suelen pertenecer a los grupos sociales con menor nivel educativo y económico, ya que tienden a consumir comida barata e hipercalórica que conduce a la obesidad.

Los niños y adolescentes no están exentos de sufrir síndrome metabólico. La obesidad infantil también está aumentando en la sociedad moderna. En el estudio 'enKid', efectuado en una población de entre 2 y 24 años, se comprobó que el 14% de los niños españoles son obesos y que el 12% tienen sobrepeso y, por tanto, con riesgo de desarrollar síndrome metabólico. Otro estudio reciente, publicado en Anales españoles de Pediatría, realizado en un grupo de 97 niños y adolescentes obesos, detectó que el 20% tenía síndrome metabólico. Este dato coincide con el de otros estudios que sitúan la prevalencia infantil entre el 20% y el 30%.

El embarazo también es un estado especial de la mujer en el que, debido al aumento de peso, puede aparecer hipertensión arterial y desarrollar diabetes gestacional. Una situación circunstancial que no debe considerarse síndrome metabólico, a menos que la embarazada ya lo padezca antes de la gestación o lo desarrolle después del parto si no consigue perder la mayoría del peso ganado durante la gestación.

La pista: el perímetro de la cintura

La gran pista para determinar si una persona padece o no síndrome metabólico la proporciona la obesidad central, que se mide con la circunferencia de la cintura. El tejido graso que se acumula alrededor del abdomen es más peligroso desde el punto de vista de riesgo cardiovascular. Esta obesidad central, o en forma de manzana, afecta más a los hombres. Por el contrario, la obesidad en forma de pera, donde la grasa se sitúa sobre todo en nalgas y muslos, es más habitual en mujeres y no entraña tanto riesgo cardiovascular.

Por esta razón, una consigna lanzada por varias sociedades científicas, aunque aún no muy extendida, es que los médicos midan el perímetro de la cintura de sus pacientes. En los hombres, la circunferencia de la cintura no puede exceder los 102 centímetros y, en mujeres, los 88 centímetros. Las personas que sobrepasan estas medidas tienen grasa visceral (alrededor de las vísceras) y riesgo cardiovascular. La circunferencia de la cintura también se utiliza en niños pero adaptada a edad, sexo y estadio de maduración sexual.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome metabólico consiste en abordar cada uno de los factores que han provocado su aparición para intentar revertirlo. El primer objetivo del tratamiento es la obesidad, que se define como un índice de masa corporal (o IMC) superior a 30. El IMC se obtiene de dividir los kilogramos que pesa una persona por su altura en metros al cuadrado (kg/m2). Después del tabaco, la obesidad es el segundo factor de riesgo de muerte cardiovascular modificable. Se sabe, además, que las personas obesas tienen más probabilidades de sufrir síndrome metabólico respecto a las que tienen sobrepeso (IMC mayor que 25). Es muy posible que la convivencia de varios problemas de salud asociados obligue a que médicos internistas y cardiólogos deban implicarse en la atención de estos pacientes.

Vuelta atrás

En muchos casos, cuando se elimina la obesidad el síndrome se puede revertir. Un estudio de la Universidad de Duke (EE.UU.), que recoge la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha demostrado que caminar 30 minutos a buen paso todos los días de la semana puede descomponer el síndrome metabólico. El síndrome se puede revertir cuando una persona que tiene una acumulación de factores de riesgo los corrige y, en consecuencia, disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. No obstante, debe mantener los estilos de vida cardiosaludables y, en muchos casos, seguir tomando fármacos para tener controlados todos los factores que lo ocasionan.

Fuente: Consumer.es

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lunes, marzo 10, 2008

LOS "ATRACONES" Y LA OBESIDAD

Un estudio realizado en España señala que es muy importante el trastorno de conducta llamado "atracón" en su relación con el sobrepeso y con la obesidad.

Infórmese para estar al día, el conocimiento crece y se acumula mucha información, en los artículos contenidos en este sitio encontrará una selección de temas relevantes y pertinentes tanto sea usted profesional como persona con obesidad.

Entendiendo la obesidad del adulto

Más del 60% de los estadounidenses mayores de 20 años de edad están en sobrepeso corporal.

Para la mayoría de las personas, el término obesidad significa ser muy excedido de peso. Los profesionales de la salud definen al sobrepeso como un exceso del monto de peso corporal incluyendo músculos, huesos, grasa y agua.

Obesidad específicamente se refiere a un exceso del monto de grasa corporal. Algunas personas tales como los fisicoculturistas u otros atletas con mucho músculo pueden tener sobrepeso sin ser obesos.

Cualquiera necesita un cierto monto de grasa corporal para almacenar energía, aislar al cuerpo para mantenerlo caliente, absorver golpes y otras funciones. Como una regla, las mujeres tienen más grasa corporal que los hombres.

La mayoría de los prestadores de salud están de acuerdo en que hombres con más del 25% de grasa corporal y mujeres con más del 30% de grasa (tejido adiposo) son obesos.

Medir exactamente la grasa del cuerpo no es tarea sencilla. La más precisa medición se realiza sumergiendo a una persona en agua o empleando el test de Rayos X denominado "Dual Energy X-Ray Absorptiometry" (DEXA).

Estos métodos no son prácticos para las personas promedio y se realizan sólo en centros de investigación con equipo especial.

Hay métodos simples para estimar la grasa corporal. Uno es mensurar la delgadez de un pliegue de grasa justo debajo de la piel, en varios lugares del cuerpo.

Otro implica enviar una cantidad de electricidad inofensiva a través del cuerpo de una persona.

Ambos métodos se usan en los clubes de salud y en los programas comerciales para perder peso.

Los resultados de estos métodos pueden ser imprecisos si se realizan por personas inexpertas o en alguien con obesidad severa.

A causa de las dificultades, los prestadores de la salud a menudo buscan otras formas o medios para diagnosticar obesidad.

Tablas de peso por altura, las cuales han sido usadas por décadas, usualmente tienen un rango de pesos aceptables para una persona de una altura dada.

Un problema con estas tablas es que hay muchas versiones, todas con diferentes rangos de peso.

Un cuarto de los norteamericanos adultos son casi obesos exponiéndose al creciente riesgo por enfermedades crónicas tales como las cardiopatías, diabetes Tipo 2, presión arterial elevada, accidentes cerebrovasculares y algunas formas de cáncer.

Otro problema es que no distinguen entre exceso de grasa y de músculos.

Una persona muy musculosa aparece como obesa según estas tablas, cuando él o ella no lo son. En años recientes, el índice de masa corporal IMC (BMI) ha venido a ser el estándar médico empleado para evaluar sobrepeso y obesidad.

El IMC emplea una fórmula de base matemática sobre el peso y la altura de las personas. El IMC es igual al peso en Kgs. dividido por la altura en metros al cuadrado (IMC= Kg/m2).

Por consiguiente los rangos de IMC mostrados en una tabla no son rasgos exactos de salubre o insalubre peso, son guías usables.

Un IMC de 25 a 29,9 indica que una persona tiene sobrepeso. Alguien con IMC de 30 o mayor es considerada obesa.

Igual que las tablas de peso por altura, el IMC (BMI en inglés) no muestra la diferencia entre exceso de grasa y músculos. Como sea el IMC está más asociado a la grasa corporal. También predice el desarrollo de problemas de salud relacionados con peso excesivo. Por estas razones el IMC (BMI) es usado ampliamente por los prestadores de salud.

Los profesionales están interesados no solamente en cuanta grasa una persona tiene, también donde se encuentra localizada en el cuerpo.

Las mujeres típicamente juntan grasa en sus caderas y cglúteos, dando forma de pera a su cuerpo. Los varones habitualmente desarrollan tejido adiposo en su abdomen, teniendo así forma de manzana.

Hay hombres con forma de pera y algunas mujeres con forma de manzana, especialmente luego de la menopausia. Si usted acumula adiposidades principalmente alrededor de su cintura, usted está más vinculado a desarrollar problemas de salud.

Mujeres con una medida de cintura mayor a 35 pulgadas y hombres con una medida de cintura mayor de 40 pulgadas tienen un alto riesgo a causa de la distribución de su grasa.

En términos científicos, ocurre obesidad cuando una persona consume más calorías que él o ella queman (la grasa es energía almacenada para luego destinar a la combustión interna de los procesos del metabolismo).

Lo que causa el desbalance entre calorías ingresadas y calorías egresadas puede diferir de una persona a otra. Genética, ambiente, causas psicológicas y otros factores pueden todos jugar una parte.

La obesidad tiende a darse en familias, sugiriendo una causa genética. Cierto que las familias comparte la dieta y el estilo de vida que pueden contribuir a la obesidad.

Separar esto de factores genéticos es bastante dificultoso. De todas maneras la ciencia muestra que la herencia está vinculada a la obesidad.

En un estudio, adultos que fueron adoptados cuando eran niños tenían pesos cercanos a sus parientes biológicos más que a sus parientes adoptivos.

En estos casos la estructura genética tiene más influencia sobre el desarrollo de obesidad que el ambiente en el hogar de la familia adoptiva.

Los genes no destinan irremediablemente a la gente a la obesidad. El ambiente tiene una fuerte influencia en la obesidad. Esto incluye el estilo de vida, la conducta alimentaria y el nivel de actividad física.

Los norteamericanos y en general, en la vida urbana hoy, tienden a comer alimentos con mucha grasa y ponen gusto y conveniencia por delante de la nutrición. La mayoría no logra suficiente actividad física.

Usted no puede cambiar su composición genética, si puede cambiar sus hábitos alimentarios y nivel de actividad.

Factores físicos pueden también influenciar hábitos de alimentación. Mucha gente come en respuesta a emociones negativas tales como el aburrimiento, el enojo o la infelicidad.

La mayoría de la gente con sobrepeso no suelen tener más problemas psicológicos que otras personas de peso normal. Hasta un 10% de las personas medianamente obesas intentando perder peso por su cuenta o a través de programas de reducción de peso tienen desórdenes de la conducta alimentaria y suelen estar vinculadas a síntomas de depresión o baja autoestima.

Estas personas pueden tener más dificultad para perder peso y mantenerlo bajo que aquellas sin desórdenes de la conducta alimentaria.

Si usted tiene exceso de peso por desórdenes alimentarios busque ayuda de profesionales tales como un psiquiátra, psicólogo o médico clínico al menos.

Algunas enfermedades pueden llevar a la obesidad o a la tendencia a ganar peso. Estas incluyen al hipotiroidismo, el sindrome de Cushing, depresión y ciertos problemas neurológicos que llevan a la sobreingesta.

También, drogas tales como los esteroides y algunos antidepresivos pueden dar ganancia de peso.

Un médico puede decir si hay condiciones subyacentes causando ganancia de peso o dificultando la pérdida de peso.

La obesidad es más que un problema cosmético, es un riesgo para la salud. Aproximadamente 280.000 adultos mueren en USA cada año por causas relacionadas con la obesidad.

Varias condiciones médicas serias están vinculadas a la obesidad, por ejemplo: diabetes Tipo 2, enfermedades del corazón, hipertensión arterial y accidentes cerebrovasculares.
La obesidad también están relacionada con ciertos cánceres en mayor frecuencia. Los hombres obesos son más propensos que los no obesos a morir de cáncer de colon, recto o próstata. Mujeres obesas son más propensas que las obesas a morir de cáncer de bejiga, mama, útero, cuello de útero o ovarios.

La mayoría de los profesionales de la salud generalmente están de acuerdo que las personas obesas son vulnerables para desarrollar problemas de salud.

El sufrimiento emocional puede ser una de las más dolorosas partes de la obesidad. La sociedad americana enfatiza la apariencia física y a menudo igual atractividad con delgadez, especialmente para las mujeres. Tales mensajes hacen que la gente con sobrepeso se sienta poco atractiva.

Much gente piensa que las personas obesas son glotonas, perezosas, o ambas, pero pensando bien esto no es verdad. Como resultado, la gente obesa a menudo encara prejuicio o discriminación en el mercado laboral, la escuela y en situaciones sociales. Sentimientos de rechazo, verguenza o depresión, son comunes.

Los profesionales de la salud generalmente acuerdan que personas que tienen un IMC de 30 o más pueden mejorar su salud a través del descenso de peso. Esto es especialmente verdad para aquellos severamente obesos.

Prevenir adicionales aumentos de peso es recomendable si usted tiene un IMC entre 25 y 29,9 a menos que usted tenga factores de riesgo adicionales. Los expertos en obesidad recomiendan que usted intente bajar de peso si tiene:

  • Parientes cercanos que han tenido enfermedades cardíacas o diabetes

  • Sobrepeso


Afortunadamente una pérdida de peso del 5 al 10% pueden hacer mucho para mejorar su salud por descenso de la presión arterial y niveles de colesterol. En adición, recientes investigaciones han mostrado que 5 a 7% de pérdida de peso puede prevenir la diabetes Tipo 2 en personas de alto riesgo para esta enfermedad.

El método de tratamiento depende de su nivel de obesidad, condiciones generales de salud y motivación para bajar de peso. El tratamiento puede incluir una combinación de dieta, ejercicios, modificación de la conducta y a veces drogas para bajar de peso. En algunos casos de obesidad severa, la cirugía gastrointestinal puede ser recomendable.

Fuente: WIN (Weight-control Information Network)

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miércoles, febrero 27, 2008

EL EXCESO DE PESO ASOCIADO A 13 TUMORES

Podría convertirse en el principal factor evitable asociado al cáncer, superando al tabaco

MADRID.- 141 artículos científicos y 282.137 casos de cáncer han servido para confirmar lo que otros expertos han venido advirtiendo: los kilos de más no sólo causan infartos y diabetes, sino también cáncer. Según una gran revisión de estudios, publicada en la revista ‘The Lancet’, un índice de masa corporal (relación entre el peso y la altura) elevado se asocia con más de una docena de tumores.

Tal y como resume el comentario que acompaña al trabajo, “este amplio meta-análisis, que incluye muchos estudios recientemente publicados, avala fuertemente las evidencias previas de que un excesivo peso corporal aumenta el riesgo de cáncer en casi todas partes“. A saber: cáncer renal, de colon, de tiroides, adenocarcinoma esofágico, y, en menor medida, mieloma múltiple, leucemia y linfoma no Hodgkin. Además, entre los hombres gordos se dan más tumores rectales y melanomas malignos, mientras entre las mujeres con exceso de peso se desarrollan más tumores de vejiga, páncreas y endometrio, además de cánceres de mama posmenopáusicos.

“Muchas de las asociaciones observadas entre el aumento del IMC [índice de masa corporal] y el riesgo de cáncer es para tumores que no están relacionados con el tabaquismo. Posiblemente, a medida que disminuya el consumo de tabaco (que es la mayor causa de tumores en países desarrollados), el exceso de peso podría convertirse en el principal factor del estilo de vida que contribuye a la aparición de cáncer en estos países”, estiman los autores, procedentes de las universidades de Manchester (Reino Unido) y Berna (Suiza).

Según su riguroso estudio, por cada cinco puntos que aumentaba el índice de masa corporal, los hombres tenían un 52% más de probabilidades de desarrollar un adenocarcinoma esofágico, mientras que, en las féminas, el riesgo de desarrollar un cáncer de endometrio o vejiga crecía un 59%. Esos cinco puntos corresponderían con aumentos de peso de unos 15 kilos en hombres y 13 kg en mujeres para personas con un peso normal (IMC de 23), según calculan los investigadores.

Estos expertos utilizaron el baremo del índice de masa corporal porque era el que aparecía con más frecuencia en los estudios para medir el exceso de peso. “Sin embargo, las medidas de la obesidad abdominal, como el contorno de la cintura o la relación cintura/cadera, puede ser mejor predictor del riesgo de cáncer, como en el caso del riesgo cardiovascular”, estiman las autoras del comentario, dos epidemiólogas nutricionales del Instituto Karolinska (Estocolmo, Suecia).

Novedades e incógnitas

Hasta ahora, la mayoría de los trabajos que analizaban el binomio peso/cáncer habían estudiado la relación del exceso de peso con tipos concretos de cáncer. A comienzos de este año, el World Cancer Research Fund dio un paso más, concluyendo que el exceso de grasa se relacionaba con seis tipos de cáncer. “Nuestros hallazgos amplían los resultados de informes previos, para mostrar asociaciones entre un aumento del IMC y el riesgo de cáncer para tumores menos comunes y la evidencia que las asociaciones pueden diferir entre hombres y mujeres para algunas localizaciones, sobre todo en el cáncer de colon [asociado a hombres gordos, pero apenas a mujeres]”, explican los autores.

Lo que prácticamente no difería era el riesgo a lo largo y ancho del globo: la relación entre el cáncer y el exceso de peso se detectó en estudios europeos, americanos y asiáticos. Únicamente el riesgo de desarrollar un tumor de mama en la menopausia parecía ser más frecuente entre mujeres de la región Asia-Pacífico que eran obesas o tenían sobrepeso.

Pese a estas respuestas, los autores reconocen que todavía quedan diferentes cuestiones que resolver en cuanto al exceso de peso. “Tenemos que saber si las intervenciones eficaces para reducir el IMC en poblaciones adultas reducirán los riesgos de cáncer. Este conocimiento nos permitirá diseñar estrategias de salud pública para evitar los tumores relacionados con la obesidad en todo el mundo”, concluyen.

Fuente: El Mundo

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jueves, febrero 14, 2008

GRAN BRETAÑA PAGARÁ A SUS OBESOS

BATALLA CONTRA LA GORDURA
Gran Bretaña le dará dinero a los obesos que bajen de peso!

Es a raíz de un cálculo que revela que a mediados de siglo la mayoría de la población sufrirá ese problema. Por ello, implementó un plan por medio del cual dará incentivos para que dejen la comida “chatarra”. Además, se fomentarán competencias en los lugares de trabajo.

El gobierno británico anunció un plan en el que ofrecerá incentivos económicos a los obesos para que abandonen la comida "chatarra" y bajen de peso.

Estos incentivos van a consistir, entre otras cosas, en competencias en los lugares de trabajo con dinero o trofeos de premio, según informó el portal BBC Mundo.

En el Reino Unido se calcula que, a mediados del presente siglo, la mayoría de la población será obesa, debido a la espantosa dieta que fascina a muchos británicos.

A esta dieta insalubre, se agrega la falta de ejercicio, porque a más hamburguesas, pescado frito y papas fritas, menos disposición a hacer algo con el cuerpo.

Es cierto que hay mucha gente que ni dormida comería ensaladas y frutas para sustituir a las grasas y las frituras.

Pero el gobierno está decidido a no dejarse vencer por los malos hábitos de una buena parte de su población y lanzará también una campaña para reducir la obesidad infantil en los próximos 12 años.

El objetivo de esta campaña es devolver la obesidad a los niveles en que se encontraba en el 2000.

En ese año, un 26% de los niños británicos eran considerados obesos.

Sin embargo, los críticos de la propuesta aseguran que no hay ninguna prueba de que estos incentivos vayan a funcionar.

Eso sí, dada la obsesión de este país con el dinero, es bastante posible que las grasas y otros anexos de la obesidad, tengan que batallar para conservar su avasallador dominio de los gustos culinarios británicos.

Fuente: BBC Mundo

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miércoles, diciembre 05, 2007

PSICOLOGIA DE LA OBESIDAD

Con la llegada de los días cálidos, la preocupación por el aspecto físico cobra renovada energía y se convierte en un tema recurrente en los consultorios psicoanalíticos.

Todo el mundo asocia, con razón, la obesidad con importantes riesgos para la salud, pero en lo inmediato lo que verdaderamente angustia es que los kilos de más restan lozanía y belleza al aspecto general y cuando son excesivos despiertan sensaciones de abandono y desprolijidad.

Es lógico entonces el afán de iniciar una dieta; todos deseamos ser aceptados y valorados, tanto por los demás como por nosotros mismos y bien sabemos que el aspecto corporal tiene mucho que ver con ello. Es que el cuerpo habla; es lo primero que impacta ante la mirada del otro y expresa parte de lo que el individuo es; muestra sus pasiones; refleja su erotismo; es en cierto modo un espejo de su subjetividad.

Sin embargo, es sabido que la mayoría de los intentos por disminuir el exceso de grasa que rodea los tejidos terminan en rotundos fracasos o en el mejor de los casos se obtiene algún resultado inmediato que no tarda en diluirse ante la renovada tentación de comer.

Lo que no siempre se tiene en cuenta es que si bien desde el punto de vista fisiológico existen métodos mejores y peores para adelgazar, la mayoría de las dietas fracasan porque el individuo sencillamente no las cumple, y no las cumple porque no las puede cumplir.

La persona con sobrepeso posee una relación pasional con la comida, un vínculo que no se deja limitar por ningún método y mucho menos por un período prolongado de tiempo.

Es por eso por lo que a pesar del intenso deseo de adelgazar, le resulta imposible resistirse a la tentación de comer, porque llevarse el alimento a la boca es mucho más que el simple hecho de alimentarse. Comer es sentirse acompañado y querido; es experimentar una sensación placentera en el tracto digestivo que posee connotaciones sexuales y cuya privación genera sensaciones de frustración, rabia e impotencia.

Si está angustiado, la comida torna la vida más tolerable; si, en cambio, se siente feliz, ¡qué mejor que festejarlo con un buen banquete! Como sea, la decisión de comer comida magra y en menor cantidad le genera una verdadera sensación de privación y una vivencia interna de vacío y desolación muy difíciles de tolerar.

Durante la primera infancia, el estar bien alimentado era equivalente a ser amado y cuidado, el hambre, en cambio, era sinónimo de abandono. La boca es el órgano del primer vínculo placentero y amoroso con la madre y la apasionada succión del pecho permitió disolver ansiedades, controlar miedos y dormirse seguro y feliz.

Con el tiempo, otras partes del cuerpo y otras estrategias permiten una manera diferente de conectarse e incorporar el mundo, de elaborar y realizar las fantasías y los afectos, aunque siempre queda un recuerdo de las primeras vivencias, que nos lleva, por ejemplo, a besar a quien amamos o a denominar "traga" al que estudia mucho.

El obeso, aunque haya evolucionado en otros aspectos, conserva en su estructura psíquica el privilegio de la boca y la incorporación oral; una parte importante de su sexualidad, de sus ambiciones y de su búsqueda de bienestar dependen de la comida y por eso experimentan las dietas como una alternativa cruel, imposible de soportar.

Adelgazar, entonces, no depende en la mayoría de los casos de la simple voluntad de comer menos. Es necesario que el individuo tome consciencia del significado inconsciente que la comida tiene para él y que se de cuenta que para que su cuerpo cambie por fuera, muchas cosas tienen que cambiar y evolucionar dentro de él, no sólo para poder lucir un aspecto más sano y atractivo sino también para encontrar nuevas formas de placer y de conexión con los demás.

Por Hugo Litvinoff
Para LA NACION

El autor es psicoanalista titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina

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miércoles, noviembre 28, 2007

EL RELOJ INTERNO DE LA OBESIDAD

Las dietas hipercalóricas podrían descompasar el reloj biológico del organismo e inducir problemas de obesidad

Modificar los ritmos habituales de dormir o comer y, en definitiva, alterar el reloj interno que todos tenemos, podría generar aumento de peso y hasta obesidad, según un estudio de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.). La investigación identifica cambios moleculares y de conducta cuando el reloj biológico está alterado. Los investigadores no conocen al detalle cómo el reloj interno controla la acción de comer y el metabolismo, pero los resultados muestran que hechos como ganar peso y las alteraciones metabólicas, incluida la diabetes, aparecen cuando éste no funciona.


Todos contamos con el denominado reloj biológico o circadiano, encargado de regular los fenómenos biológicos del organismo que se suceden en espacios regulares de tiempo. La función más conocida es el control de los ciclos de sueño-vigilia, además de varias funciones metabólicas (hormonas como la testosterona o las enzimas hepáticas). La maquinaria principal del reloj se localiza en una estructura del hipotálamo llamada núcleo supraquiasmático. Se sabe también que los genes que componen sus neuronas siguen un ciclo de 24 horas, aunque todavía no se conoce cómo están organizadas. Cualquier alteración de los ritmos biológicos tiene efectos sobre el organismo (desórdenes psiquiátricos, neurológicos y hasta cardiovasculares, entre otros).



Alteraciones peligrosas


El reloj circadiano también regula los ciclos del apetito. Investigadores de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.) han publicado recientemente, en la revista 'Cell Metabolism', un estudio sobre la alteración de las rutinas alimentarias y sus consecuencias para la salud. Según la investigación, una dieta con alto contenido en grasa altera el funcionamiento normal del reloj biológico y podría llevar al desarrollo de obesidad y diabetes. De ser así, el estudio confirmaría la interrelación existente entre todos los ritmos que se dan en el organismo y, sobre todo, la correspondencia entre el grado de alteración del reloj con las funciones metabólicas del organismo. Si se altera el reloj, se modifica una función metabólica, y así se rompe la orquesta que mantiene la sinfonía del ritmo global del organismo.

La investigación, dirigida por Joe Bass, endocrinólogo de la Northwestern University, se ha realizado con ratones de laboratorio criados en la oscuridad para que solamente reflejen sus ritmos internos. A dichos animales se les ha alimentado con comida de alto contenido graso, dando como resultado cambios importantes en su dieta y en sus patrones de sueño. Los animales dormían en horarios intempestivos y comían cuando deberían estar descansando.
Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan, creando un círculo vicioso

Por tanto, la alteración que produce en el reloj biológico una ingesta hipercalórica se relaciona con la alteración del sueño, lo que incita a su vez una sobrealimentación mayor aún, creando un círculo vicioso de difícil salida. El estudio sugiere que el ritmo circadiano y el metabolismo están íntimamente relacionados, por lo que perturbar el equilibrio del reloj biológico podría tener un efecto negativo en cadena. «Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan creando un círculo vicioso», asegura Joe Bass.

Relación directa con el metabolismo


En resumen, el mecanismo central del reloj biológico se altera y modifica las señales internas que controlan el apetito. Los ratones acaban por comer más y, por tanto, tienen más probabilidades de sufrir problemas derivados del sobrepeso (obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares). Traducido a seres humanos, significa que las personas podrían tener dificultades para dormir o directamente sufrirían insomnio, aumentando las probabilidades de acudir a la nevera y darse un 'atracón'.

Según Joe Bass, «el tic-tac del reloj se desacelera», con la consecuente alteración el mismo. El científico añade que «el efecto puede ser bastante rápido, en cuestión de días». Afirma, sin embargo, y tras aludir a varios estudios que muestran la mayor complejidad de las reacciones humanas ante cambios en la alimentación, que el «efecto no sería automático en los humanos».

A Joe Bass no le extraña la relación existente entre el ritmo circadiano y el metabolismo, sobre todo porque la expresión de algunos de los genes implicados en el metabolismo lipídico sufren transformaciones en ciclos de aproximadamente 24 horas.

Fuente: Consumer.es
Autora: Núria Llavina Rubio

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martes, septiembre 25, 2007

COMO, PERO NO ME LLENO

Quince minutos es el tiempo que dedica el 33% de la población a la comida del mediodía, según datos aportados por la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA) en un documento publicado en la 2ª edición del Día Nacional de la Nutrición de 2003. Un cuarto de hora es tiempo insuficiente para una de las comidas principales del día.

Se recomienda que dure por lo menos 30 minutos, con el fin de no sentir el malestar provocado por comer deprisa y con prisa.

Una hora y 46 minutos es el tiempo que dedican los españoles cada día a su alimentación, según datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2003. Este dato hace referencia al tiempo que brinda la población española a comidas y a bebidas a lo largo de las 24 horas del día, lo que supone el 7% del total de horas.

Estos datos son sólo una media de la población estudiada, y se observan diferencias curiosas en la dedicación a esta indispensable actividad según días de la semana, sexo y edad. Por ejemplo, si se compara el tiempo dedicado de lunes a jueves con el que se dedica el fin de semana, se observa que la duración es superior de viernes a domingo. Entre semana, por tanto, se dedica menos tiempo a las comidas. Por edades, el colectivo que menos tiempo emplea en comer y cenar es el de los jóvenes de entre 25 y 44 años. Respecto al desayuno, el dato es alarmante. El 8% de la población infantil y juvenil lo omite regularmente, es decir, no se detiene ni un minuto en esta importante toma del día.

¿Por qué se come tan rápido?

Terminar de comer y tener la sensación posterior de no sentirse saciado del todo por comer demasiado rápido es una situación que experimentan muchas personas y que tiene diversas consecuencias orgánicas. Una de ellas está relacionada con el aumento paulatino del peso como consecuencia de que se consumen, en pocos minutos, más calorías de las que el cuerpo necesita, al no dar tiempo al cerebro a enviar la señal de saciedad. La explicación responde a complejos mecanismos neurofisiológicos y a respuestas hormonales y de neurotransmisores que están regulados por un área muy concreta del cerebro, el centro de la saciedad, localizada en el hipotálamo.

Dado el malestar que puede provocar comer rápido, conviene poner remedio a la situación. El primer paso es analizar las posibles causas para poder seguir los consejos más adecuados en cada caso.

Las causas por las que mucha gente se identifica con esta situación son muy diversas:

  • Ante la comida, comer rápido es costumbre de muchas personas. Lo tienen interiorizado, lo hacen de manera inconsciente y les resulta muy difícil, primero, aceptarlo y, luego, cambiarlo.

  • La distancia que separa el trabajo y el lugar donde se come, bien sea la casa o el restaurante.

  • El poco tiempo disponible para comer debido a los horarios de trabajo.

  • Preferencia para aprovechar el tiempo disponible durante el mediodía para descansar.

  • Dedicar el tiempo de las comidas a actividades de ocio como ir al gimnasio.

  • Pérdida de tiempo cocinando, que resta tiempo para primero comer y después descansar.


¿Qué se puede hacer?

No es fácil lograr dedicar el tiempo suficiente a cada comida cuando nunca se ha hecho, pero es necesario hacer un esfuerzo para conseguirlo. Seguir los siguientes consejos puede servir de ayuda para superar esta situación:

-Buscar tiempo para comer y aprender a hacerlo más despacio. Es conveniente entender las repercusiones negativas para el organismo, a nivel físico y mental, que conlleva comer rápido, de modo que redunda en beneficio hacer el esfuerzo por modificar este hábito. Es factible reeducar al organismo dedicando al menos 30 minutos para las comidas y las cenas y esperar unos minutos entre plato y plato, aunque todo esté listo en la mesa, para seguir comiendo.

-Masticar bien los alimentos. Ya lo decía Hipócrates de Cos, el padre de la medicina, hace más de dos mil años: «que tu alimento sea tu mejor medicina». Para conseguir este objetivo, se debe partir por respetar las acciones naturales del propio organismo, y masticar bien los alimentos es una de ellas. Por ejemplo, comer pan tostado en las comidas es una buena alternativa al pan normal, ya que por su dureza requiere mayor masticación.

-Dejar la comida preparada el día anterior, de modo que sólo sea necesario calentarla.

-Preparar menús fáciles que incluyan recetas sencillas y rápidas. Consumer.es Eroski ofrece menús sencillos y rápidos de elaborar para que la dedicación a cocinar sea la mínima, lo que permite disponer de más tiempo para comer con calma y tranquilidad.

-Comer con fiambrera. Es una forma saludable que admite comer platos caseros en el trabajo cuando no queda tiempo suficiente para ir a comer a casa o a un restaurante.

-Encargar la comida. Si cada día se come en el mismo restaurante, se puede plantear la posibilidad de encargar la comida con antelación para que al llegar al establecimiento se pueda comenzar a comer sin demora. Se ahorraría el tiempo que se tarda en elegir el menú, prepararlo y esperar al servicio.

¿Qué sucede en el organismo?

El organismo es sabio. Comer rápido no le sienta bien y cada persona lo refleja de formas diferentes. Si una persona come demasiado rápido no se llena. La sensación de saciedad tarda 20-25 minutos en llegar al estómago. Comer rápido, en 10-15 minutos, supone ingerir muchos alimentos en poco tiempo sin notar que el hambre desaparece. Ante la ausencia de saciedad, se sigue comiendo hasta calmar el hambre.

Por lo tanto, aunque el tiempo de comer sea escaso, si se come sin parar, se ingiere una cantidad excesiva de calorías, grasas, carbohidratos y proteínas, lo que provoca una digestión más complicada. El cuerpo tiene dificultades para metabolizar y asimilar todos los alimentos en una sola toma, y de ahí sobrevienen las molestias digestivas.

Fuente: Consumer.es

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domingo, agosto 19, 2007

¿ES CONTAGIOSA LA OBESIDAD?

Los familiares y amigos podrían 'propagar' la obesidad. Un estudio sugiere que las normas sociales animan a la gente a tener sobrepeso.

Un amigo no deja que otro se vuelva obeso.

Eso podría ser literalmente verdad, según investigadores de la Harvard que sugirieron en la edición del 26 de julio del New England Journal of Medicine que la obesidad, o una tendencia a la delgadez, es socialmente contagiosa, "propagándose" a través de los lazos sociales.

"Esto refuerza la idea de que debido a que la gente está interconectada, su salud está interconectada", afirmó el autor del estudio, el Dr. Nicholas A. Christakis, profesor de la Universidad de Harvard. "Toma en serio la unión entre la gente dentro de las redes sociales y da un nuevo significado al concepto de salud pública".

Aunque esto podría hacer que la gente vea a sus amigos y conocidos de forma distinta (tanto a los gordos como a los delgados), el valor real de la investigación es que apunta a nuevas maneras para combatir la creciente epidemia de sobrepeso y obesidad, afirmaron los expertos.

"Tratar de resolver el problema a nivel individual ha resultado muy difícil y podría ser porque no estamos dirigiéndonos a la red, que podría ser la familia, el vecindario, la comunidad o la escuela", señaló el Dr. Julio Licinio, presidente del departamento de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami. "Es una forma fascinante de ver el problema y podría ser un excelente motivo por el cual los tratamientos han sido tan difíciles, porque sólo nos dirigimos a un miembro de la red".

"Saca a la luz otro componente del ambiente que influencia la obesidad", añadió el Dr. Samuel Klein, director del Centro de nutrición humana de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis. "Habría que probarlo, pero sugiere que, para ser efectivo en el tratamiento de la obesidad, tenemos que tratar no sólo a la persona obesa, sino también a la red social".

Los expertos afirmaron que es probable que el estudio se vuelva un clásico.

El tema no es poco preocupante, dado que la obesidad se ha vuelto un grave problema de salud pública en los Estados Unidos y otros países occidentales. Según la información de fondo del artículo, dos tercios de los adultos estadounidenses tienen ahora sobrepeso y la prevalencia de la obesidad ha aumentado de 23 a 31 por ciento.

Se han sugerido diversas explicaciones sobre la epidemia, entre ellas que se hace menos ejercicio y se come más. Pero como la epidemia es tan general y afecta a todos los grupos socioeconómicos, probablemente haya varias explicaciones sociales y ambientales para el fenómeno, señalaron los expertos.

Los autores especularon que la ubicuidad de las redes sociales y la inclinación natural de las personas a dejarse influenciar por la apariencia y conductas de los que los rodean, sugieren que el aumento de peso en una persona podría fomentarlo en otras. Tener contactos sociales de cierto peso podría también causar que uno adopte ciertas conductas o las conductas de los demás podrían incluso estimular ciertas partes del cerebro, como las que se relacionan con la ingesta de alimentos.

Para investigar esta teoría, los autores de este estudio evaluaron a más de 12,000 personas socialmente interconectadas de Nueva Inglaterra que habían participado en el Estudio cardiaco de Framingham, una histórica iniciativa cuyo objetivo era descubrir las causas de la enfermedad cardiovascular. Como parte del estudio, los individuos se sometieron a medidas repetidas, entre ellas el índice de masa corporal (IMC) durante más de tres décadas. Al inicio del estudio, se pidió a los participantes que identificaran a sus amigos para propósitos de seguimiento.

Los investigadores encontraron que la gente flaca y gorda tendía a agruparse y que los conglomerados se extendían a tres grados de separación. En otras palabras, usted es obeso, igual que el amigo del amigo de su amigo o la hermana del cónyuge de su amigo.

Además, las probabilidades de que una persona se volviera obesa aumentaban en 57 por ciento si tenía un amigo que se volvía obeso durante un cierto periodo de tiempo. Si las dos personas eran amigas mutuas, las probabilidades aumentaban a 171 por ciento.

Y si un hermano adulto se volvía obeso, las probabilidades de que el otro hermano también lo hiciera aumentaban en 40 por ciento.

El matrimonio también importaba. Si un cónyuge se volvía obeso, el otro tenía un aumento de 37 por ciento en las probabilidades de hacer lo mismo.

El estudio halló que las redes sociales eran más importantes que la localización geográfica. En otras palabras, la persona con la que usted tiende a reunirse es más influyente en cuanto al peso que su vecino de al lado.

Las personas del mismo sexo tenían una mayor influencia entre sí que las personas del sexo opuesto, halló el equipo.

Finalmente, los investigadores encontraron que la tendencia entre los estadounidenses a dejar de fumar no daba cuenta del aumento en la obesidad dentro de una red dada.

Según los autores del estudio, el fenómeno tiene muchos más factores que las similitudes en el estilo de vida y el ambiente, según lo prueba el hecho de que las redes sociales son más importantes que la geografía. Dos explicaciones probables son la diseminación de las conductas y la diseminación de las normas sociales. La evidencia apunta más a lo último.

"Hasta cierto punto, esto me recuerda a la presión del grupo, cuando queremos encajar en un grupo particular", apuntó el Dr. Juan Castro, director del Centro de educación de la salud Coastal Bend del Centro de ciencias de la salud Texas A&M de Corpus Christi.

Christakis estuvo de acuerdo. Cuando el sobrepeso o la obesidad se hacen normales en un círculo social dado, las personas podrían ser más propensas a hacerse obesas. En otras palabras, ejemplificó, "si veo que engordas, entonces yo también puedo engordar".

El hallazgo podría apoyar los esfuerzos de ofrecer educación sobre la nutrición en el lugar de trabajo, donde muchas personas hacen amigos, señaló Castro. También habrían beneficios en dirigir las intervenciones al miembro de la familia que está a cargo de la compra y preparación de los alimentos, añadió.

Por: Amanda Gardner
Reportera de Healthday
Fuente: www.cdc.gov/spanish/default.htm

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lunes, junio 25, 2007

ARGENTINA: MAS CHICOS OBESOS

Tres de cada diez chicos son obesos o tienen sobrepeso.


Tienen entre 6 y 11 años y son de clase media y alta. Es porque comen mientras ven televisión, abusan de la comida chatarra y ya no corren ni juegan en las plazas por la inseguridad.


Más de una vez se habló de los "chicos gordos de la pobreza", aquellos niños de pancitas infladas a fuerza de guisos, harinas, sopas y polentas. Pero el problema de los menores con sobrepeso no se agota en los sectores más bajos. Un reciente estudio a nivel nacional revela que 3 de cada 10 chicos de clase media y alta son obesos o tienen sobrepeso. ¿Las causas? Ven demasiada televisión mientras comen, abusan de la comida chatarra y han perdido los juegos y corridas en plazas y veredas a causa de la inseguridad.


Así lo refleja un estudio realizado por la consultora Markwald, La Madrid y Asociados, que entre setiembre y noviembre del año pasado relevó los hábitos alimentarios de 1.500 chicos de entre 6 y 11 años de sectores medios y altos de la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza. "El estudio se hizo en el marco de una investigación mayor sobre consumo infantil, que se llevó a cabo en distintos países de Latinoamérica. Como en estudios anteriores había surgido un temor recurrente a ser gordo , decidimos sumar algunas preguntas sobre el tema. Y la verdad es que las respuestas nos sorprendieron", dice la socióloga Mónica La Madrid, a cargo de la investigación.

Además de revelar que el 32% de los chicos argentinos de hogares con buen nivel adquisitivo son obesos o tienen sobrepeso y corren riesgo de serlo, el estudio alumbró costumbres que llamaron la atención de los expertos.
"Encontramos, por ejemplo, que el hábito de mirar televisión mientras se come es mucho más fuerte en nuestro país que en el resto de Latinoamérica —apunta La Madrid—. También, que los chicos obesos usan menos Internet y juegan menos a los video- juegos que los chicos que no tiene problemas de peso; y que, en Argentina, no hay relación entre sobrepeso y madre que trabaja fuera del hogar, algo que sí ocurre en otros países", explica.

Para el estudio completo se entrevistó a 6.534 chicos con sus padres, quienes informaron sobre el peso y la talla de sus hijos. Y se encontró que México es el país con mayor porcentaje de niños con sobrepeso (46%), y que Colombia es el menos afectado (27%). También, que los problemas de obesidad disminuyen a medida que los niños crecen y "pegan el estirón" (alrededor de los 10 años), y que a los niños criollos les preocupa menos "estar gorditos" que a sus pares de los países vecinos.

A su vez, como tantos otros estudios, las conclusiones de esta investigación vuelven a insistir sobre los peligros del sedentarismo. Pero advierten sobre una curiosa diferencia: "Hay una asociación entre obesidad y largas horas frente a la tele , pero no ocurre lo mismo con Internet y los video- juegos. Los chicos obesos usan menos la Web y los videos que los que no tienen exceso de peso. Pasa lo mismo que con la lectura: son actividades pasivas, pero suponen personalidades más inquietas", asegura La Madrid.

El televisor parece ser el enemigo público número uno de la vida sana. Y por más de un motivo: "El 74% de los chicos con sobrepeso y el 81% de los obesos reconocieron que miran televisión mientras comen en familia, cifras que superan a las de otros países. Esto habla de una desestructuración de la comensalidad histórica, de una forma de comer en la que los padres ya no cumplen la función de educar y controlar como lo hacían antes", dice La Madrid.

El doctor Horacio Yulitta, especialista en Medicina del Deporte Infanto-Juvenil de la Sociedad Argentina de Pediatría, coincide: "Antes, el momento de la comida era un espacio de encuentro familiar en el cual se cumplían ciertos rituales. Se esperaba para comer todos juntos, se servía ordenadamente y se transmitían modales y costumbres: los padres miraban cómo comían sus hijos y enseñaban a comer. Hoy se come a las apuradas, sin límites de ningún tipo (los chicos hasta eligen qué se come) y en silencio. El televisor copa la escena y la comida deja de ser lo principal; se come más y mal y se pierde el saborear, el disfrutar y el compartir", dice.

Entre los culpables de la obesidad, el estudio también destaca "la pérdida del espacio público como ámbito de juego debido a la peligrosidad de la calle" y la incorporación de tecnologías que fomentan los juegos pasivos en el hogar.

"La inseguridad dejó a los chicos sin vereda y sin plaza. Hoy se juega en lugares estructurados y cerrados, como los peloteros, donde no hay espacio para lo creativo —opina Yulitta—. Y también se perdió el patio del colegio: por temas legales o de seguros o porque los padres se quejan si el chico tiene un raspón, está prohibido correr en el patio. Es insólito: pasan el día entero en la escuela y no pueden, siquiera, jugar a la mancha en el recreo".

Por supuesto que el acceso, casi cotidiano, a alimentos procesados, de alto contenido graso y calórico, también aporta lo suyo. "La comida chatarra y el sedentarismo son un peligro para los chicos. Es fundamental enseñarles a comer a las nuevas generaciones, pero no es fácil. En los quioscos de los colegios no venden alimentos sanos, ni siquiera yogures. Sólo pueden comprar golosinas y eso no ayuda", dice la doctora Edith Barinaga, directora de ALCO.

Del estudio surge, también, otro dato que acerca alivio a las madres multifunción de la nueva era. "En Argentina no se comprobó la asociación entre la madre que trabaja fuera del hogar y la obesidad, como sí ocurre en otros lugares. Acá hay más obesos en estructuras familiares tradicionales, con mamás sin trabajo remunerado", dice La Madrid.

Para la nutricionista Magdalena Bauschen, para ayudar a un hijo con problemas de peso nada mejor que el ejemplo de los padres. "Si no comen verdura los chicos tampoco lo harán. Y son ellos los que deben apagar el televisor y destacar que el momento de la comida es un espacio para compartir y para nutrirse".

Fuente: Gordos.com

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martes, junio 05, 2007

TÉ PARA ADELGAZAR

Puede sorprendernos el hecho de que el té favorezca la pérdida de peso, con lo rico que está, pero según un estudio clínico realizado en el Instituto de Medicina Chino de Kunming recomendaban tomar tres o cuatro tazas de infusión al día para reducir peso, ya que el estudio realizado mostraba que en personas con sobrepeso ligero perdían hasta 3 kilos, en personas con sobrepeso moderado alcanzaban los 5 kilos, y en personas con un fuerte sobrepeso los kilos perdidos llegaban a los 9. ¿Sorprendidos?


Para terminar de convenceros de los poderes adelgazantes del té, os informaremos de que en unos laboratorios japoneses, han llevado a cabo varios estudios con ratones. El resultado fue que los ratones que tomaban té rojo conseguían mantener su peso controlado, mientras que los que no lo tomaban aumentaban rápidamente de peso. ¿Convencidos?


Además, el té rojo ó Pu-erh puede puede ayudar a subir la moral, aspecto muy importantes ya que por regla general, cuando estamos haciendo dieta, nuestra moral está más baja de lo habitual. En China, desde siempre, se ha recetado el té rojo para luchar contra la depresión, la melancolía y el mal humor. Todavía no existen investigaciones que lo demuestren, sin embargo, se sabe que el Pu-erh (té rojo) es rico en querzetina, un importante principio activo del hipérico, tan de moda por sus efectos antidepresivos.


Si el sabor del té rojo no está entre tus preferidos, no te angusties, también puedes acudir al té verde para perder esos kilitos que te preocupan. El té verde es especialmente rico en dos principios activos: polyfenoles y taninos, entre los que destaca la cafeína. Estas sustancias actúan a dos niveles: estimulando la combustión de las grasas y ralentizando la absorción de ciertos nutrientes como los azúcares y los lípidos. La presencia de la cafeína ayuda a activar el proceso lipolítico: la grasa presente en el organismo se descompone en elementos más simples que son quemados más fácilmente en beneficio de mejorar tu línea.


Los polyfenoles y la cafeína, actuando en sinergia, prolongan la termogénesis aumentando así el gasto calórico. Las catequinas del té verde también reducen la concentración de glucosa en la sangre y consecuentemente los niveles de insulina. Esto le otorga un interesante cualidad de estabilización del nivel de glucosa en sangre.


El té verde, en infusión, se puede integrar fácilmente en una dieta adelgazante. Pero para un efecto más rápido, es preferible tomarlo en cápsulas, solo, o combinado con otras productos adelgazantes. Ya que de nada sirve, estar tomando varias infusiones al día, si después te das un atracón.


Fuente: Lindisima.com


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Conozca el Herbal Concentrate de Herbalife a base del té verde chino.

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TÉ PARA ADELGAZAR

Puede sorprendernos el hecho de que el té favorezca la pérdida de peso, con lo rico que está, pero según un estudio clínico realizado en el Instituto de Medicina Chino de Kunming recomendaban tomar tres o cuatro tazas de infusión al día para reducir peso, ya que el estudio realizado mostraba que en personas con sobrepeso ligero perdían hasta 3 kilos, en personas con sobrepeso moderado alcanzaban los 5 kilos, y en personas con un fuerte sobrepeso los kilos perdidos llegaban a los 9. ¿Sorprendidos?


Para terminar de convenceros de los poderes adelgazantes del té, os informaremos de que en unos laboratorios japoneses, han llevado a cabo varios estudios con ratones. El resultado fue que los ratones que tomaban té rojo conseguían mantener su peso controlado, mientras que los que no lo tomaban aumentaban rápidamente de peso. ¿Convencidos?


Además, el té rojo ó Pu-erh puede puede ayudar a subir la moral, aspecto muy importantes ya que por regla general, cuando estamos haciendo dieta, nuestra moral está más baja de lo habitual. En China, desde siempre, se ha recetado el té rojo para luchar contra la depresión, la melancolía y el mal humor. Todavía no existen investigaciones que lo demuestren, sin embargo, se sabe que el Pu-erh (té rojo) es rico en querzetina, un importante principio activo del hipérico, tan de moda por sus efectos antidepresivos.


Si el sabor del té rojo no está entre tus preferidos, no te angusties, también puedes acudir al té verde para perder esos kilitos que te preocupan. El té verde es especialmente rico en dos principios activos: polyfenoles y taninos, entre los que destaca la cafeína. Estas sustancias actúan a dos niveles: estimulando la combustión de las grasas y ralentizando la absorción de ciertos nutrientes como los azúcares y los lípidos. La presencia de la cafeína ayuda a activar el proceso lipolítico: la grasa presente en el organismo se descompone en elementos más simples que son quemados más fácilmente en beneficio de mejorar tu línea.


Los polyfenoles y la cafeína, actuando en sinergia, prolongan la termogénesis aumentando así el gasto calórico. Las catequinas del té verde también reducen la concentración de glucosa en la sangre y consecuentemente los niveles de insulina. Esto le otorga un interesante cualidad de estabilización del nivel de glucosa en sangre.


El té verde, en infusión, se puede integrar fácilmente en una dieta adelgazante. Pero para un efecto más rápido, es preferible tomarlo en cápsulas, solo, o combinado con otras productos adelgazantes. Ya que de nada sirve, estar tomando varias infusiones al día, si después te das un atracón.


Fuente: Lindisima.com

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martes, abril 17, 2007

¡ACABEMOS CON LAS BARRIGAS!

Conocer el perímetro de la cintura es esencial para conocer nuestro riesgo cardiovascular. En el caso de los hombres debe ser inferior a 102 centímetros y para las mujeres el límite está en los 88 cm.

¿Qué esperas para medir tu cintura?

Tener sobrepeso o estar obeso ya es en sí mismo un riesgo cardiovascular pero si esa obesidad se concentra en la parte media del cuerpo, el peligro es aún mayor. En los casos de obesidad abdominal se acumula tejido adiposo alrededor de algunos de los principales órganos del cuerpo. Esta grasa que acumulada alrededor del abdomen es especialmente peligrosa porque promueve alteraciones del colesterol total (baja el bueno y sube el malo), aumentan los triglicéridos, provoca resistencia a la insulina, aumenta el riesgo de padecer diabetes, sube la tensión arterial, provoca fenómenos pro-inflamatorios y pro-trombóticos. Así pues, la obesidad abdominal incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

En el marco de la XII Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión y Liga Española contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), celebrada recientemente en Sevilla, el Dr. Jean Pierre Després del Instituto de Cardiología del Hospital de Laval de Québec, presentó sus conclusiones alrededor de la relación entre adiposidad intra-abdominal y riesgo cardiometabólico. De este modo expuso la diferencia entre la grasa acumulada bajo la piel y la depositada internamente, denominada "grasa visceral".

Según el Dr. Després "el exceso de grasa visceral acumulada aumenta sustancialmente el riesgo de sufrir complicaciones cardiometabólicas". Y se entiende por riesgo cardiometabólico el riesgo global de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular y se determina mediante la presencia de factores de riesgo tradicionales, como aumento del nivel de colesterol LDL (colesterol malo), hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y tabaquismo; así como por la determinación de una serie de nuevos marcadores relacionados con la resistencia a la insulina.

Además, este experto comentó que "detrás de unos niveles altos de glucosa en sangre, o estado hiperglicémico, existen una serie de disfunciones metabólicas asociadas presentes en los pacientes con sobrepeso u obesos con exceso de obesidad abdominal y comorbilidades asociadas".El Dr. Després consideró "la obesidad abdominal como una importante cuestión de salud pública y recomendó la medición del perímetro de cintura más que el cálculo del índice de masa corporal como herramienta fundamental en el diagnóstico del riesgo cardiometabólico". Dentro de la misma sesión el Profesor Luc Van Gaal, del departamento de endocrinología, metabolismo y nutrición clínica de Hospital Antwerp (Bélgica), centró su ponencia en la utilidad clínica de una nueva línea terapéutica basada en el bloqueo de los receptores denominados endocannabinoides CB1.

"Estos receptores se encuentran repartidos en distintos órganos (tejido adiposo, hígado, músculo, cerebro y tracto gastrointestinal) formando el sistema endocannabinoide y se ha demostrado que juegan un papel importante en los procesos metabólicos de nuestro organismo", comentó. El Dr. Van Gaal afirma que "recientes estudios han demostrado que el bloqueo de estos receptores, acompañado de cambios en el estilo de vida, disminuyen la grasa abdominal mejorando los factores de riesgo cardiometabólico asociados".

Los farmacéuticos nos medirán la cintura

En los últimos años, la obesidad se ha convertido en una epidemia responsable del aumento de los casos de diabetes y de enfermedad cardiovascular en nuestro país. A pesar de ello, la población general desconoce las posibles consecuencias del riesgo asociado a un tipo específico de obesidad: la obesidad abdominal.

Si bien el médico y el personal de enfermería son esenciales en la promoción de hábitos cardiosaludables y la prevención de estos riesgos, el consejo que el paciente recibe en las oficinas de farmacia debe encaminarse en el mismo sentido.

En esta línea, la Sociedad Española de Hipertensión y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) han firmado un acuerdo de colaboración que tiene como objetivo hacer hincapié, a través de las oficinas de farmacia, en la importancia de la prevención y el tratamiento de las personas que tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares, según anunció Dª Carmen Megía, representante del Consejo General del Colegio Oficial de Farmacéuticos durante su intervención en la 3ª Reunión de Farmacéuticos celebrada dentro de la XII Reunión Nacional de la SEH-LELHA.

Uno de los proyectos que se va a poner en funcionamiento en próximas fechas es un estudio piloto que, por primera vez en nuestro país, persigue sensibilizar al farmacéutico sobre el importante papel que debe tener en la detección de la obesidad abdominal. De este estudio se obtendrá información acerca del "número de personas que acude a las farmacias y padece esta enfermedad y, entre ellos, los que aún no lo han consultado con su médico por esta razón", destaco la doctora Carmen Suárez, vicepresidenta de la SEH-LELHA.Para ello, en próximas semanas los farmacéuticos medirán, durante una semana y de forma aleatoria, el perímetro abdominal a una amplia muestra de personas que acudan a las oficinas.

Al mismo tiempo, se realizará una encuesta muy sencilla con el fin de conocer si durante el último año han tenido alguna revisión médica encaminada a prevenir la enfermedad cardiovascular, así como a detectar la importancia que puede tener la zona del cuerpo donde se acumula la grasa.

Fuente: SaludTerra.es

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miércoles, abril 04, 2007

¿GORDITO, IGUAL A SALUDABLE?



Entrevistamos a Lourdes Alcañiz, periodista especializada en salud y autora junto con la dietista pediátrica Claudia González, del libro Gordito no significa saludable (Ed Grijalbo). Con él pretenden erradicar la falsa creencia de que un niño gordito es sinónimo de un niño sano, que goza de buena salud. Al contrario, un niño con sobrepeso u obesidad tiene más posibilidades de convertirse en un adulto obeso, con todos los problemas de salud que eso conlleva.


¿En España estamos alcanzando las cifras de obesidad infantil Estados Unidos?

Las cifras de obesidad infantil en EE.UU son las más altas de todo el mundo con diferencia. Pero las cifras de España se parecen cada vez más. Incluso hay segmentos en los que los niños españoles son más obesos. En las franjas entre dos y cinco años y entre doce y catorce, hay más niños obesos en nuestro país que en Estados Unidos.

¿A qué se debe el aumento de la obesidad infantil en nuestro país?

Se han unido varios factores. Uno de ellos es la incorporación de la mujer española al mercado laboral. Esta incorporación ha sido rápida y la mujer ha unido sus habituales tareas en la cocina o en la compra a una actividad laboral que también le ocupa horas y horas. Ahora tiene poco tiempo para cocinar y suele recurrir más a comidas precocinadas, bollería industrial en el desayuno... Todo eso hace que los niños hoy ingieran más calorías.

También hoy los niños pasan demasiadas horas ante el televisor...

Sí, el nivel de ejercicio físico ha descendido. Mientras que antes los niños jugaban en los parques o corrían en la calle, hoy en día no es seguro que los niños estén jugando fuera. ¿Y donde están? En casa jugando con los videojuegos, frente al televisor...

¿Por qué un niño gordito no significa que sea más sano?

Es una creencia fuertemente arraigada en las familias. Se remonta a la guerra civil y a la postguerra. Pero hoy el problema es que, por este aumento de calorías y el descenso del ejercicio, un niño gordito tiene muchas posiblidades de seguir siéndolo en la edad adulta.

¿Cómo podemos evitar un exceso de peso en el niño?

La prevención empieza desde que un niño nace, porque si nace con un peso elevado es un niño que puede tener una tendencia a acumular más grasa. En muchas ocasiones se le dan cereales antes de tiempo, o en demasiada cantidad. Una serie de actuaciones que conducen a la obesidad. La mejor forma de saber si nuestro hijo tiene un peso correcto es consultarlo con el pediatra.

Si no atajamos pronto el problema, ¿qué ocurrirá?

Si entre los cinco y los siete años vemos que hay una tendencia al sobrepeso y si durante la adolescencia ese niño también presenta un problema de peso, es muy difícil que ese problema se corrija más adelante. Probablemente ahí tenemos ya un adulto obeso. Hoy en día si una madre ve que un niño tiene un problema de obesidad o que su peso está aumentando es tan importante que vaya al médico como si detectara una neumonía, una meningitis o un problema infeccioso grave, porque las consecuencias que va a tener a largo plazo son igual o más graves que las de una enfermedad infecciosa.

¿Qué consecuencias tiene este exceso de peso en la vida adulta?

Hay consecuencias tanto físicas como psíquicas. Las consecuencias físicas más comunes son diabetes tipo 2, colesterol elevado e hipertensión. Si se trata de una obesidad en un límite alto hablaríamos de problemas ortopédicos y/o menstruales.

¿Y en el ámbito psicológico?

Es un problema grave porque en la preadolescencia es cuando se está formando la valía interior del niño, su autoestima, su seguridad. Si un niño gordito está recibiendo burlas todos los días, esa persona no va a enfrentar el mundo con la misma seguridad que un niño que sí es aceptado por el grupo.

¿Qué aconseja a padres y madres?

La planificación es esencial y se puede conseguir por ejemplo, creando un menú semanal o quincenal equilibrado que nos permitirá poder comprar los productos con antelación, dejando para el último momento sólo los productos frescos. Del mismo modo, cuando se estén cocinando platos que requieran elaboración, en lugar de hacer las raciones justas para ese día se pueden hacer más y congelarlas en porciones separadas para los días que las necesitemos. Otra parte importante de esta planificación es el desayuno, importantísimo para la nutrición de los niños y para evitar la obesidad. Los niños que no desayunan y luego comen más adelante durante el día o cenan más presentan un comportamiento nutricional que está relacionado con ciertos índices de obesidad.

¿Cómo sería un desayuno saludable?

Unos lácteos que no tienen por qué ser necesariamente leche, puede ser yogur; unos cereales o producto del grupo de los cereales, puede ser una tostada de pan integral o bien cereales bajos en azúcar; fruta; y luego un poco de proteínas, un poquito de jamón de york, queso fresco, huevo. Este es un desayuno perfecto. Y si luego lo complementamos con un desayuno saludable que se lleven al colegio para tomar a media mañana (bocadillo y pieza de fruta, por ejemplo en lugar de bollería industrial) van a tener una alimentación perfectamente equilibrada durante la mañana que les va a permitir enfrentarse a la jornada escolar bien preparados.

¿Debemos invertir en educar sobre nutrición?

La alimentación saludable es un problema de educación. Igual que las madres cuando llega la etapa de los celos hacen acopio de paciencia porque se sabe que es transitorio, lo mismo ocurre cuando estamos enseñando a comer a un niño. Educar para comer bien es una labor educativa de toda la familia. Si en nuestra casa se lee y el niño está rodeado de libros, desarrollará el gusto por la lectura; y lo mismo debe suceder con la comida saludable y el ejercicio. Hay que predicar con el ejemplo.En el tema del ejercicio, mi opinión es que debemos ayudar toda la sociedad. Si bien decimos que los niños tienen que hacer más ejercicio, a la hora de la verdad es muy difícil de conseguir si los padres tenemos jornadas laborales que son incompatibles con otras actividades.

A veces encontrar el tiempo para hacer ejercicio en familia es difícil...

Teniendo en cuenta la magnitud que tiene el problema de la obesidad en España, las autoridades pertinentes deberían ayudar a las familias españolas a recoger a esos niños y llevarlos a actividades deportivas. Es cierto que algunos colegios las organizan, pero no siempre los padres pueden combinarse los horarios.No obstante, durante el fin de semana, las familias deben promover la práctica de actividades deportivas y una buena manera es promoviendo premios por las buenas acciones de los niños que consistan en actividades al aire libre como montar en bici, ir a la montaña... La recompensa debe ser algo saludable y no por ejemplo, como sucede mucho, una merienda a base de fast food.

Fuente: Salud.Terra.es


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jueves, enero 11, 2007

10 RUTAS A LA OBESIDAD

Una nueva hipótesis

Por Alison Motluk (de New Scientist)

LONDRES.– Pregúntele a cualquiera por qué la obesidad se ha convertido en una epidemia y le contestará que todo se reduce a que se come demasiado y se quema poco. Esto es indudablemente cierto. La mayoría de nosotros tiene que hacer un esfuerzo para no engordar.

Esta explicación coincide con el sentido común y hasta ahora guió los esfuerzos para llegar a la raíz de la epidemia de obesidad y revertirla. Sin embargo, actualmente muchos creen que algo más debe de haber cambiado en nuestro ambiente para precipitar un crecimiento tan dramático de la obesidad en los últimos 40 años.

Un artículo firmado por 20 expertos en el tema, que se publicó en el International Journal of Obesity, avanza sobre las 10 alternativas más plausibles para explicar este fenómeno, ya que el hecho de estar rodeados por un ambiente obesogénico –con comidas altas en grasas que abundan y se consiguen a bajo precio, y múltiples ocasiones para permanecer inmóviles- no pueden explicar cabalmente este fenómeno internacional. Estas son las hipótesis que se barajan.

1. Dormimos poco

Aquellos que duermen menos de siete horas por noche suelen tener una masa corporal (BMI, según sus siglas en inglés) superior a la de la gente que duerme más, según la información recopilada por la Encuesta Nacional Estadounidense de Salud y Nutrición. De manera similar, el Estudio de las Enfermeras, que siguió a 68.000 mujeres norteamericanas durante 16 años, encontró que las que dormían en promedio cinco horas por noche ganaron más peso que aquellas que dormían seis, que a su vez subieron más de peso que aquellas que dormían siete. Dos estudios recientes, uno en Canadá y el otro en Alemania, muestran que la duración del sueño y el peso están relacionados también en los niños.

La falta de sueño alteraría el metabolismo. La leptina, hormona encargada de indicar la saciedad, cae, mientras que la grelina, que estimula el hambre, sube. En hombres a los que se les permitió dormir sólo 4 horas por noche durante dos días consecutivos, los niveles de leptina cayeron un 18 por ciento, mientras que los de grelina aumentaron un 28 por ciento. Los voluntarios dijeron, además, que se sentían muy hambrientos.

2. El control del clima

Los humanos, como todos los animales de sangre caliente, podemos mantener nuestra temperatura corporal bastante constante. Mantenerse caliente o continuar fresco implica un gasto de energía a menos que nos encontremos en una “zona termoneutral” -alrededor de 27 grados centígrados para un cuerpo desnudo-, que es la temperatura a la que cada vez más elegimos vivir y trabajar.

¿Puede ser que el aire acondicionado y la calefacción hagan una diferencia en nuestro peso? Lamentablemente, existe evidencia de que sí. Distintos estudios muestran que a temperaturas agradables usamos menos energía. En un estudio de mujeres expuestas a 27 °C versus 22 °C, la diferencia fue de alrededor de un megajoule (239 kilocalorías) por día. Es la cantidad de energía correspondiente a 27 gramos de grasa corporal.

3. Fumamos menos

Malas noticias: los fumadores tienden a ser más delgados que el resto de nosotros. Dejar de fumar nos hace subir de peso, a pesar de que nadie está seguro del porqué. Probablemente tenga algo que ver con el hecho de que la nicotina es un supresor del apetito y parece aumentar nuestro índice metabólico. De acuerdo con la información recabada por la Encuesta Nacional Estadounidense de Salud y Nutrición en 1991, las personas que habían dejado de fumar en la década precedente tendían a tener más sobrepeso que aquellos que fumaban o que no habían fumado nunca. Entre los hombres, por ejemplo, cerca de la mitad de los que habían dejado de fumar tenían sobrepeso, en comparación con un 37 por ciento de los no fumadores y sólo un 28 por ciento de los fumadores.

Esto no significa que el dejar de fumar sea una amenaza contra la salud pública, para nada. El cigarrillo es tan peligroso que habría que subir 45 kilos para justificar el hecho de continuar fumando.

4. Factores prenatales

Las posibilidades de convertirnos en gordos pueden decidirse en gran parte antes siquiera de que hayamos nacido. Los hijos de madres obesas -especialmente los de aquellas que desarrollan diabetes gestacional- tienen muchas más posibilidades de convertirse ellos mismos en obesos. Mientras esto puede tener que ver más que nada con una cuestión genética, también existe evidencia de que existe cierta “programación intrauterina”. Los vástagos de ratones alimentados con una dieta alta en grasas durante el embarazo tienen muchas más probabilidades de volverse gordos que los de ratones idénticos, pero alimentados con una dieta normal. Extrañamente, este efecto persiste por dos o tres generaciones. Los nietos de los ratones alimentados con una dieta alta en grasas se vuelven gordos incluso si su propia madre es alimentada normalmente.

En el otro extremo del espectro, sabemos por estudios hechos en personas nacidas durante la hambruna en los Países Bajos a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, que las restricciones de energía en el vientre materno pueden llevar a la obesidad con el correr de los años.

5. Gordo = fecundo

La gente más pesada tiene más niños. Un estudio realizado por Lee Ellis en la Universidad Estatal Minot, Dakota del Norte, encontró una “pequeña pero muy significativa relación” entre el BMI y los niveles reproductivos. Las mujeres con un peso normal o menor tienen en promedio 3,2 hijos, mientras que aquellas con sobrepeso o directamente obesas tienen en promedio 3,5 hijos.

Tener muchos hijos aumenta las oportunidades de aumentar de peso, si no por otra razón, por lo menos a causa de la falta de sueño (ver arriba). Pero Ellis también demostró que el BMI de las personas antes de volverse progenitores está asociado con el número de hijos que eventualmente tienen.

6. Un poco mayor

Algunos grupos de personas simplemente son más gordos que otros. Encuestas realizadas por el Centro Nacional Estadounidense para las Estadísticas de Salud encontraron que era alrededor de tres veces más probable que los adultos de entre 40 y 79 años fueran más gordos que la gente más joven. Las mujeres que no son blancas también tienden a ubicarse en el costado más redondo del espectro: las mexicano-americanas tienen un 30 por ciento más de posibilidades que las blancas de ser obesas, y las negras corren el doble de riesgo.

7. Más drogas

Actualmente, millones de personas toman neurolépticos. Más allá de su indudable éxito para tratar la psicosis, tienen una desventaja: los usuarios en general aumentan cuatro kilos en las primeras 10 semanas, y otros cuatro o cinco en el año siguiente.

Los neurolépticos no son la única clase de droga que hace engordar: los anticonvulsivos para tratar la epilepsia, los antihipertensivos para la presión sanguínea alta, los inhibidores de la proteasa para tratar el sida y la medicación de la diabetes, incluida la insulina, todos están asociados con un aumento de peso. Los bloqueadores beta hacen que la gente que los usa aumente en promedio 1,2 kg, y al tomar píldoras anticonceptivas durante más de dos años se aumentan unos cinco kilos. Aunque comunes, incluso los antihistamínicos de venta libre pueden hacer engordar.

8. La contaminación

Cotidianamente estamos expuestos a miles de químicos industriales: pesticidas, lavandinas, saborizantes, perfumes, plásticos, resinas y solventes, para nombrar sólo unos pocos. Los tragamos, inhalamos y absorbemos a través de nuestra piel. Existe alguna evidencia de que bajos niveles de algunos de estos químicos pueden conducir a un aumento de peso. Los ratones a los que se les dan pequeñas cantidades del pesticida dieldrina, por ejemplo, redoblan con creces su grasa corporal. La hexaclorobenzina, otro pesticida, hace que las ratas engorden de manera significativa aunque coman menos.Estudios en humanos expuestos al PCB por comer peces de los grandes lagos de América del Norte encontraron conexiones similares: cuanto más tóxica la carga, mayor el peso corporal.

Algunos de estos químicos interfieren en el funcionamiento de hormonas como el estrógeno. Numerosos estudios en animales y en humanos sugieren que cuando los estrógenos no funcionan correctamente, aumenta la adiposidad. Y nuestra exposición a estos químicos está aumentando: un estudio sueco encontró que la concentración de PBDE (éter difenílico polibromado, un retardante de ignición actualmente prohibido) en la leche materna se duplicó cada cinco años entre 1972 y 1998.

9. Madres maduras

Una madre más añosa parece ser un factor de riesgo independiente respecto de la obesidad. Los resultados de un estudio de crecimiento y salud realizado por el Instituto Nacional Estadounidense del Corazón, los Pulmones y la Sangre muestra que las posibilidades de un niño de volverse obeso aumentan alrededor de un 14 por ciento cada 5 años extra en la edad de su madre, a pesar de que no se sabe porqué.

Michael Symonds de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, descubrió que los corderos que nacían de ovejas ancianas acumulaban más tejido adiposo en el primer año de vida. Symonds también descubrió que los primogénitos tienen más grasa corporal que sus hermanos más pequeños. En los Estados Unidos, en 1976, 9,6 por ciento de las mujeres de aproximadamente 40 años habían tenido sólo un hijo; en 2004 eran el 17,4 por ciento las que se encontraban en esa situación. Esta combinación de madres añosas y mayor cantidad de hijos únicos puede estar contribuyendo a la epidemia de la obesidad.

10. Me gustas tú

De la misma manera en que la gente se junta de acuerdo con su aspecto, también lo hace de acuerdo con su tamaño. En un estudio de 1341 familias canadienses publicado en 1999, Peter Katzmarzyk, de la Universidad York, en Toronto, descubrió que existe una pequeña pero significativa relación entre marido y mujer respecto tanto del BMI como de la medida de los pliegues cutáneos que no puede ser atribuida al hecho de que viven juntos.

Por sí mismo, casarse con alguien de estructura corpórea similar no puede considerarse la causa del aumento de la obesidad. Pero combinado con otras cosas -particularmente con el hecho de que la obesidad es en parte genética, y que la gente más pesada tiene más niños- amplifica el aumento de la obesidad debido a otras causas.

Fuente: Diario La Nación

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sábado, octubre 14, 2006

LOS BRITANICOS MAS OBESOS

Los británicos son los europeos que tienen más problemas de sobrepeso

Un tercio de los menores de 11 años podría tener sobrepeso o ser obeso en 2010
Actualizado miércoles 11/10/2006 19:19 ELMUNDO.ES

MADRID.- Dos tercios de los hombres británicos y casi el 60% de las mujeres padece sobrepeso u obesidad. Según un informe realizado por el departamento de Salud Pública, un 24% de los ciudadanos de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte tienen este tipo de trastorno. Es la cifra más alta de Europa y duplica la que se registra en España.

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El trabajo, llamado "Health Profile of England" (’Perfil de la Salud de Inglaterra’), analiza los hábitos saludables de los británicos y los compara con los 21 países europeos. Como dato positivo, los autores destacan la reducción de los casos de cáncer y de los fallecimientos por problemas cardiacos. En el otro extremo muestran la tendencia al alza seguida por la obesidad y la diabetes.El diario "The Guardian" se hace eco de las palabras de la ministra de Salud Pública, Caroline Flint, sobre el informe: “En los últimos 10 años parece que han empeorado las cosas. Esto se debe parcialmente a lo que comemos pero también a lo que hacemos de actividad física. Es complejo. Es parte del modo que tenemos de vivir nuestra vida y debemos pensar en soluciones del siglo XXI”.

Problemas alimenticios en los niños

Además del sobrepeso de los adultos, una de los principales preocupaciones del gobierno británico es la alimentación inadecuada de los más pequeños. De no cambiar las tendencias actuales, el informe alerta de que cerca de un tercio de los menores de 11 años tendrá sobrepeso o será obeso en 2010.

Pocos ingleses consumen cinco piezas de fruta y verdura al día. Esta recomendación se sigue más en el sur de Gran Bretaña, un hecho que pone en evidencia las diferencias entre el norte y el sur. En este sentido, un artículo publicado en "The Times" comenta que en el norte del país existe una mayor propensión a la obesidad, a morir por enfermedades relacionadas con el tabaquismo y una menor expectativa de vida.

Los motivos que llevan a una mala alimentación son muy diversos y muchos parten de la propia cultura y los hábitos británicos. “A los padres les preocupa comprar comida que no les guste a sus hijos. Tenemos que ser mejores en escuchar a las personas en lugar de asumir que sabemos que lo que necesitan”, ha declarado Flint.

Según el diario "The Independent", Deirdre Hutton, presidenta de la Food Standards Agengy, explica que una relación enfermiza con la comida genera, por un lado, una obesidad masiva entre los británicos, mientras que, por otro, muchas jóvenes tratan de ponerse a régimen.

El aumento de los casos de diabetes, dos tercios más en los hombres y el doble en las mujeres entre 1994 y 2003; las altas tasas de embarazos en la adolescencia y las desigualdades en el acceso a la salud con otros de los problemas destacados en el trabajo.

“Tenemos que quitarnos la idea de que los cuidados sanitarios sólo consisten en asistir a las personas cuando están enfermas y debemos animar a las personas a llevar vidas más saludables“, ha afirmado Tony Blair, en declaraciones recogidas por ‘The Times’.

Fuente: ElMundo.es

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sábado, septiembre 30, 2006

MAS OBESOS QUE DESNUTRIDOS

El mundo tiene hoy más gente con sobrepeso que gente desnutrida, según una nueva investigación.
Ningún país -ni rico, ni pobre- ha logrado combatir el problema de la obesidad, indica el estudio.Y la gente con sobrepeso y obesidad ya alcanzó 1.000 millones, comparado con 800 millones de gente malnutrida.
El estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Carolina del Norte fue presentado durante la conferencia internacional de la Asociación de Economistas Agrícolas celebrada en Australia.
"Es un hecho real" dijo a BBC Mundo el doctor Pedro Kaufmann, de la Sociedad Uruguaya para el Estudio de la Obesidad."Hoy en día hay más gente en el mundo con exceso de peso que con falta de peso y las consecuencias son enormes por los trastornos asociados a la obesidad", afirma.

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El experto agrega que "la principal causa de este alarmante aumento son los cambios en la dieta de la gente y la falta de ejercicio y es un grave problema que ya no es exclusivo de los países ricos y desarrollados".

Cambios

"La obesidad ahora es la norma mundial" dice el estudio.

Este cambio en las cifras se debe a que la propagación de la obesidad ha ocurrido rápidamente, mientras que el hambre ha disminuido lentamente entre los 6.500 millones de habitantes del mundo.

Según el doctor Pedro Kaufmann el sobrepeso y la obesidad ya no son trastornos exclusivos de ricos y zonas urbanas, sino se han trasladado a los pobres y zonas rurales del mundo, indica.

"Si bien las clases extraordinariamente pobres del mundo en desarrollo siguen siendo desnutridas, en los estratos un poco más altos, que siguen siendo pobres, aparece ya la obesidad".

"Y esto sucede porque se combina la malnutrición con el exceso de grasas e hidratos de carbono, lo que resulta en obesos malnutridos", agrega.

En gran parte del mundo en desarrollo, dice el estudio, ha ocurrido un enorme cambio en la dieta, que antes era de cereales, a productos animales, aceites vegetales e hidratos de carbono, que son relativamente más baratos.

Esto ha sido acompañado por una disminución el trabajo físico, con más transporte motorizado, menos ejercicio y más horas frente al televisor.

Estrategias

Los expertos instan a los gobiernos a desarrollar mejores estrategias para combatir el problema.











Se necesita establecer con urgencia mecanismos de prevención en todo el mundo. Porque hoy consumimos más alimentos apetitosos y poco nutritivos, y llevamos un estilo de vida que, con la computación, TV, etc., cada vez necesitamos movernos menos



Dr. Pedro Kaufmann



Una opción, dicen, es utilizar los precios de los alimentos para "manipular" las dietas y que la gente opte por opciones más saludables.

"Por ejemplo --dice el estudio-- si cobramos dinero por cada caloría en las bebidas embotelladas y alimentos preparados, la gente consumiría menos de esos productos".

También se propone subsidiar la producción de fruta y vegetales para que la gente pueda consumir estos productos más saludables que para muchos son inaccesibles.

"El problema es que hoy en día, en gran parte del mundo la comida chatarra es mucho más barata y accesible que las frutas y verduras", dice Pedro Kaufmann.

"Es por eso que la gente opta por las dietas menos sanas".

Las consecuencias son enormes, indican los expertos, con el alarmante aumento en las enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad: la diabetes, el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.

"Este es un problema tan alarmante que se necesita establecer con urgencia mecanismos de prevención en todo el mundo", dice Pedro Kaufmann.

"Hasta ahora estos mecanismos han fallado miserablemente", dice.

"Porque hoy consumimos más alimentos apetitosos y poco nutritivos, y llevamos un estilo de vida que, con la computación, TV, etc., cada vez necesitamos movernos menos".

"O hacemos algo urgentemente o muy pronto enfrentaremos las consecuencias de esta bomba de tiempo" concluye Pedro Kaufmann.

Fuente: BBC Mundo.com

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domingo, septiembre 10, 2006

OBESIDAD, UNA PLAGA?

Niños con obesidadExpertos en salud advirtieron que la obesidad se ha convertido en la causa principal de enfermedades crónicas en el mundo entero. Investigadores y académicos reunidos en el mayor foro internacional sobre la obesidad y el sobrepeso, que se lleva a cabo en Sydney, Australia, afirmaron que este problema afecta tanto a los países en desarrollo como a muchas de las naciones ricas de Occidente.

¿Conoce su Indice de Masa Muscular?
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“La obesidad es una plaga internacional”, dijo en el discurso inaugural el académico Paul Zimmet, presidente del encuentro que congregó a más de 2.500 expertos de todo el mundo. “Es una amenaza tan importante como el calentamiento global o la gripe aviar”, agregó.
Otros investigadores señalaron que el costo del tratamiento de las enfermedades relacionadas con el sobrepeso es enorme, superando los miles de millones de dólares, en países como Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos.Niños obesosUno de los problemas más graves, señalaron los científicos, es el incremento de los índices de obesidad en los niños.

La obesidad es una plaga internacional. Es una amenaza tan importante como el calentamiento global o la gripe aviar

Paul Zimmet, presidente del Foro

Según la catedrática Kate Steinbeck, experta en salud infantil del Hospital Real Príncipe Alfredo en Sydney, los niños de esta generación serán los primeros en la historia en morir antes que sus padres, por enfermedades derivadas del exceso de peso.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, mil millones de adultos padecen de sobrepeso y 300 millones de ellos son clínicamente obesos. Esto significa que corren mayores riesgos de sufrir diabetes, enfermedades coronarias, presión arterial alta, ataques cardíacos y algunas formas de cáncer.

Los científicos afirmaron que no basta con efectuar cambios en la dieta para resolver el problema y que es necesario repensar completamente las políticas nacionales en diversas áreas, desde el planeamiento urbano hasta la agricultura, la educación y el transporte.

Fuente: BBC Mundo

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domingo, julio 16, 2006

OBESIDAD EN NIÑOS

La gran mayoría de las madres no reconoce la obesidad de sus hijos

Creen que tienen un peso normal o que son flacos, y que comen poco. Los expertos advierten que esta distorsión de imagen es peligrosa: “Se agrava la obesidad y se arraigan los malos hábitos”.

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Conclusión de un estudio realizado con alumnos de Escuelas Primarias y de Jardín de Infantes de Capital

Hacer click aquí para ampliar Infografía (foto izquierda)

Los chicos se llenan con golosinas, fiambres, hamburguesas industriales, salchichas, jugos artificiales, gaseosas y aumentan de peso. Pero la mayoría de sus madres no puede percibir el problema para cambiar rápido los hábitos alimenta rios de los chicos, según dos encuestas realizadas por especialistas del Hospital Durand, de Capital Federal, a madres con hijos que van al jardín de infantes y a la escuela primaria.

El 90% de las madres con chicos con sobrepeso y el 60% de las madres con hijos obesos tienen una imagen distorsionada: sostienen que sus hijos tienen el peso normal o son flacos. En el caso de chicos con obesidad severa, el 56% de las mamás afirman que “están flacos o normales”.

Así resulta de la encuesta sobre 1.129 chicos de primaria, de entre 5 y 13 años, que fue presentada en el congreso anual de la Asociación Americana de Diabetes en junio y realizada por Valeria Hirschler, del Servicio de Nutrición, en colaboración con Graciela y Ana María Clemente, del Servicio del Area programática del Hospital Durand.

En la mamás de nenes que van al jardín de infantes se constató una situación similar. El 88% de las mamás con chicos con sobrepeso o con obesidad sostiene que sus hijos “son normales o flacos”, cuando la balanza decía que tenían kilos de más.

La distorsión en la imagen de los chicos no es una equivocación simple. Implica que el sobrepeso puede avanzar sin que los padres lo perciban. Cuando se consulta al especialista médico o al nutricionista, puede ser tarde: la obesidad está instalada y los malos hábitos de comer ya están más arraigados. Y se sabe que la obesidad es un factor de riesgo de varias enfermedades que podrían afectar a los chicos en su vida adulta.

En la encuesta a mamás de chicos de jardín de infantes se hizo la evaluación a 421 niños de 3 a 5 años. Saldrá publicada en la revista Pediatrics Diabetes de agosto. La percepción equivocada también se mostró en la cantidad de lo que las madres creen que los chicos comen. El 91% de las madres con chicos con sobrepeso u obesos en el jardín dicen que los niños comen bien o poco. El 36% de las mamás con chicos de peso normal dicen que comen poco. “En realidad, los chicos con peso normal estaban comiendo bien”, afirmó Hirschler.

En tanto, el 81% de las madres con chicos de primario con sobrepeso dicen que los hijos comen poco o normal. El 88% de las madres de obesos y el 78% de las madres de obesos severos sostienen lo mismo.

“Las mamás tienden a creer que los chicos necesitan comer mucho para crecer. Que el plato de comida debe ser grande y que los chicos tienen que terminarlo. Esto es incorrecto. Los chicos comen lo que necesitan comer”, dijo Hirschler a Clarín. Y agregó: “Muchas tienen la idea de que un chico gordo es saludable“.

De acuerdo con Norma Piazza, del Comité de Nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los padres recién perciben el problema del sobrepeso cuando los compañeros se burlan y ven que sus hijos sufren un conflicto y se angustian. “También hay que considerar que la OMS reconoció a la obesidad como enfermedad en 1997 y todavía mucha gente conserva la idea falsa de que los chicos más gorditos son más sanos”.

Los chicos con sobrepeso crecen antes y eso a veces confunde a los padres, advirtió la pediatra del Hospital Italiano y prosecretaria del Comité de Nutrición de la SAP, Débora Setton. “No significa que serán más altos, pero dan la idea de que están bien. Además, algunos padres no reconocen el sobrepeso y la obesidad en ellos mismos. Y recién consultan a un especialista porque un pediatra se los aconsejó”.

¿Qué hacer para enfrentar el problema? Según la doctora Hirschler, los consejos para los padres son:

  • Consultar al pediatra y no pensar que “en algún momento van a pegar el estirón”.
  • No permitir que los festejos en el jardín o en la escuela incluyan nada más que chizitos, papas fritas y golosinas.
  • Alentar la actividad física en la familia, con natación, caminatas y juegos aeróbicos.
  • No obligar a los chicos a comerse toda la comida del plato, y apagar la tele mientras se almuerza.
  • Asegurarse de que los chicos consuman 5 porciones de frutas y verduras cada día, y carnes rojas o blancas 1 vez por día.
  • Valeria Román

    Fuente: Diario Clarín

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    Espejito

    ¿Por qué las mamás deberían preocuparse por el sobrepeso de sus hijos si para el propio sistema de salud del país la obesidad no es una enfermedad? Es lo que se desprende del Programa Médico Obligatorio, que sólo cubre las consultas con nutricionistas pero no los remedios ni tratamientos para combatir los kilos de más. Y esto sucede aunque está probado que la obesidad es un factor de riesgo para otras enfermedades, como las cardiovasculares, más caras de tratar que el sobrepeso. En una sociedad contradictoria, no es raro que el espejo distorsione. Y que la balanza muestre sólo lo que se quiere ver.

    Diana Baccaro

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    viernes, abril 14, 2006

    CUESTION DE CINTURA

    Se define por la acumulación de grasa abdominal y otros factores de riesgo cardiovascular. Lo llaman síndrome metabólico, y lo sufre uno de cada cuatro adultos. Bajar de peso, moverse y llevar una dieta equilibrada son los pilares para desactivar esta bomba de tiempo para el corazón

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    La sabiduría popular lo ha bautizado de distintas formas ­–salvavidas, flotador, rollo abdominal– y viene condenándolo desde tiempo inmemorial. Ahora, la ciencia confirmó lo que todos sospechaban: a la altura del ombligo, y sin contener el aliento, los varones no deben acusar más de 102 centímetros y las mujeres, 88. De lo contrario, se está a las puertas de una enfermedad de nombre difícil que afecta ya al 25% de la población mundial y promete extenderse: el síndrome metabólico, una constelación de síntomas (ver recuadro) que al exceso de grasa abdominal suma alteraciones en los lípidos (colesterol y triglicéridos), hipertensión arterial y un fenómeno llamado resistencia a la insulina, antesala de la diabetes y muy asociado a la obesidad.

    El doctor Carlos Borrego, que integra el Servicio de Cardiología del hospital Italiano de Buenos Aires y está a cargo de esa sección en el Sanatorio San Lucas, de San Isidro, agrega que la Federación Internacional de Diabetes es aún más estricta y propone cinturas por debajo de los 94 y 80 centímetros para varones y mujeres, respectivamente, pero enfatiza que “más allá de medidas, el perímetro abdominal es el signo más visible del problema, y el que debe llevar a la consulta.”

    Lo cierto es que la cuestión no depende solamente del centímetro sino también de la forma en que los excesos se distribuyen por el cuerpo. “La grasa que se acumula en el abdomen es la más peligrosa –dice Borrego– y por eso las mujeres, que la concentran en glúteos y piernas, suelen estar más protegidas que los hombres, aunque después de la menopausia, al variar la distribución corporal de la grasa, ambos sexos suelen equiparar sus riesgos.”

    El paso del tiempo no perdona: el doctor Sydney Smith Jr., presidente del Consejo de Asesores de la Federación Mundial del Corazón de los Estados Unidos, dijo hace pocos días que a medida que envejecemos y cada 16 años triplicamos el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Durante la última reunión del Colegio Americano de Cardiología, en Atlanta, Sydney Smith Jr. aclaró también que no es lo mismo tener apenas algunos centímetros de más que esos grandes excesos: cada vez que el abdomen supera 14 centímetros lo deseable, el riesgo cardiovascular aumenta entre un 21 y 40 por ciento.

    A la hora de hacer cuentas, todo parece indicar una gran pérdida para la salud: quienes sufren el síndrome metabólico están en altísimo riesgo de morir de un infarto (el doble que la población sana), y tres veces más de sufrir un ataque cardíaco o cerebral. Si es que ya no sufren diabetes, los afectados se exponen ¡cinco veces más! a esta enfermedad.

    “Hubo varios integrantes de mi familia que sufrieron de diabetes. Yo pensé que iba a ser mi único problema cuando me la diagnostircaron, pero de inmediato el médico me informó que tenía un alto nivel de triglicéridos y colesterol, por lo que debía estar más atento aun”, se lamenta Rodolfo A., de 52 años, que tiene problemas en su trabajo porque “falto seguido, a causa de mi enfermedad”.

    Para Susana F. (48), las cosas son diferentes. Decidió ocuparse a tiempo del problema: “La acumulación de grasa abdominal era terrible. Cuando me subía a la balanza, me desesperaba. Ni hablar de los resultados de mis análisis de laboratorio. Empecé a cuidarme en serio en las comidas, y a hacer ejercicio. Ahora estoy tratando de abandonar el cigarrillo”.

    Asociado a la mala alimentación y el sedentarismo, el síndrome metabólico se extiende no sólo entre la población adulta sino que también afecta a adolescentes y niños. En la Argentina, el panorama no parece más alentador: un reciente estudio mundial que convocó a más de 3000 pacientes locales –llamado Día Internacional de Evaluación de la Obesidad Abdominal (IDEA, por su sigla en inglés)– determinó que el 42% de las mujeres y el 40% de los varones excedían los valores de cintura apropiados. A su vez, el 61% de las mujeres y el 77% de los varones tenían kilos de más.

    Rumbo a la solución

    No existe un tratamiento único para el síndrome metabólico. El ejercicio físico es un eje crucial, ya que disminuye la resistencia a la insulina y permite que las células utilicen mejor esta hormona, reguladora del metabolismo de los azúcares (glucosa) en la sangre. Moverse, además de ayudar a verse mejor y levantar el ánimo, previene el aumento de peso.

    “Hay un tratamiento social: fomentar estilos de vida más sanos –dice el doctor Borrego– y un tratamiento individual, que se basa en mejorar la alimentación, bajar de peso, no fumar y tratar farmacológicamente el factor de riesgo que esté sobreexpresado: hipolipemiantes para disminuir el colesterol y los triglicéridos, antihipertensivos para la presión arterial o drogas para combatir la resistencia a la insulina.”

    También se cifran esperanzas en fármacos que, además de sus acciones terapéuticas específicas, sumen otros efectos positivos. “Tenemos diferentes tratamientos efectivos para enfrentar los componentes individuales del síndrome metabólico, pero necesitamos «tacklear» los factores de riesgo en conjunto”, dijo el profesor Ted Kurtz, de la Universidad de California, en Estocolmo, Suecia, durante el último Encuentro Anual de la Sociedad Europea de Cardiología, realizado en Estocolmo, Suecia. El especialista presentó resultados alentadores –aunque preliminares– sobre el uso de una droga de la familia de los “sartanes”, contra el síndrome metabólico.

    El cardiólogo del hospital Italiano explica que a su capacidad para disminuir la presión arterial los sartanes parecen sumar la acción sobre el metabolismo glúcido “y aumentarían la sensibilidad de la célula a la insulina, aunque las conclusiones del estudio que permitirá confirmarlo se conocerán entre el próximo año y 2007″. También las estatinas, utilizadas para disminuir el colesterol, han mostrado tener un plus terapéutico inesperado: disminuyen los procesos inflamatorios que favorecen la obstrucción de las arterias con placas de grasa (ateromas) y, en este sentido, tendrían más potencial cardioprotector del inicialmente esperado. Sin embargo, los especialistas insisten en empezar por el principio: el compromiso de cuidarse, moverse y comer bien… mucho antes que echar mano del botiquín. V. S.

    Identikit del agresor

    El síndrome metabólico se caracteriza por obesidad abdominal (cintura por encima de los 102 centímetros en el varón y 88 en la mujer) más dos de los siguientes factores:

    • Triglicéridos superiores a 150 mg/dl
    • Colesterol HDL (”bueno”) menor de 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres
    • Presión arterial superior a 130/85 mm Hg
    • Glucosa en ayunas superior a 100 mg/dl (indica resistencia a la insulina)

    Fuente: Diario La Nación

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    jueves, marzo 30, 2006

    APNEA DEL SUEÑO

    La apnea del sueño y el exceso de peso

    Es un problema poco conocido y trivializado por mucha gente. Sin embargo, puede llegar a producir alteraciones graves en la vida diaria y riesgos importantes. Suele ser, por desgracia, una complicación más del sobrepeso.

    La apnea del sueño es una enfermedad que afecta al 4% de los hombres adultos y al 2% de las mujeres. En total, aproximadamente un millón de españoles. A pesar de estar tan extendida, suele estar sin diagnosticar en un 90 % de los casos, y por tanto sin tratamiento. Consiste en frecuentes pausas respiratorias durante el sueño, superiores a diez segundos, que se convierte en ligero e interrumpido, con la consiguiente somnolencia diurna. Además, suele acompañarse de ronquidos frecuentes, que pueden ocasionar molestias a otras personas.

    Cada pausa respiratoria (y pueden darse hasta 500 en una noche) obliga al cerebro a despertarse, aunque el paciente no se dé cuenta de ello. La baja calidad del descanso nocturno supone una constante somnolencia durante el día. Las consecuencias para la vida diaria pueden ser cefaleas, fatiga, mal humor e incluso impotencia. El rendimiento físico y psicológico disminuye, afectando a la vida personal y profesional. Por lo que respecta a cuestiones estrictamente médicas, la mala oxigenación de la sangre puede provocar hipertensión arterial y disfunciones cardiovasculares. En los obesos, por supuesto, sería un factor adicional de riesgo para padecer estas patologías. La apnea del sueño se asocia, además, a un índice muy alto de accidentes de tráfico, por tener menos reflejos y déficit de atención.

    El doctor Juan Fernando Masa, miembro del grupo de trabajo sobre trastornos del sueño de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, indica que la causa de esta enfermedad es la obstrucción de la garganta cuando se relaja durante el sueño. Y esta obstrucción tiene mucho que ver con la obesidad, pues es producida, frecuentemente, por un acúmulo de grasa en esa zona. De hecho, el 80 % de las personas que la sufren son obesas o con sobrepeso.

    Si se teme que uno mismo o nuestra pareja pudiera sufrirla, lo primero es acudir al especialista para tener un diagnóstico fiable. Si las sospechas se confirman, conviene poner remedio cuanto antes, pues ya hemos indicado la importante merma en la calidad de vida que supone, además de los posibles efectos graves para la salud. La solución deberá basarse en luchar contra la obesidad que la provoca, siguiendo una dieta adecuada y ejercicio. También conviene moderar el consumo de tabaco y alcohol, y prescindir de los somníferos, que pueden propiciar la apnea al relajar la musculatura de la faringe. Si eso falla, a veces hay que recurrir a aparatos respiradores engorrosos y molestos, tanto física como psicológicamente.

    Fuente: Azprensa 2005

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    domingo, marzo 12, 2006

    NO A LA COMIDA BASURA

    EN LUCHA CONTRA LA OBESIDAD
    Clinton abandona la comida basura
    Bill Clinton ha aprendido la lección. Tras varias décadas consumiendo comida basura y haber tenido que someterse a una intervención coronaria (un cuádruple by-pass) el anterior presidente de Estados Unidos, ha creado una fundación para luchar contra el sobrepeso. Su objetivo: parar la tasa de obesidad en 2010.

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    La comida basura ha pasado de ser una pasión para Clinton a ser una diana combativa para fomentar la salud de sus compatriotas estadounidenses. Así lo ha corroborado recientemente en unas declaraciones a la CNN en las que confiesa que su paso por el quirófano, en septiembre de 2004, le hizo abrir los ojos y prestar atención al problema de sobrepeso que tienen los niños en su país.

    “El roce con la muerte quizás fue lo que más me impactó”, explica Clinton. “Me di cuenta que una vez más se me dio una nueva oportunidad, y quería hacer todo lo que estuviera en mi mano”.

    El anterior secretario de la Casa Blanca reconoce que “fui un chico gordo” y que sabe lo que los hábitos insanos puede hacer en un cuerpo joven.

    “Un estudio hecho por la Universidad de Emory (EEUU) dice que la obesidad por sí sola es responsable del aumento del 25% del gasto sanitario de los últimos 15 años”, con esos datos y también gracias a su propia experiencia, el ex presidente entendió que tiene la oportunidad de salvar un gran número de vidas.

    Clinton espera conseguirlo a través de una asociación entre la Fundación William J. Clinton y la Asociación Americana del Corazón. La iniciativa comenzó el pasado Mayo con el propósito de “frenar el aumento de obesidad infantil” en los Estados Unidos en 2010.

    El objetivo es comenzar por los niños con una doble acción, una dieta sana y ejercicio, así ellos llegarán a ser adultos sanos y se reducirán los gastos sanitarios relacionados con la obesidad.

    Otra finalidad de la iniciativa incluye trabajar codo a codo con la industria alimenticia, con el sector de la restauración y con los medios de comunicación para fomentar la actividad física y mejorar los menús de los colegios.

    Según Bill Clinton, los legisladores deberían involucrarse más activamente en esta lucha, establecer normas más rígidas sobre los comedores escolares y eliminar las máquinas expendedoras de bebidas basura en los centros educativos.

    Desde su paso por el quirófano, Clinton reconoce haber introducido unos cambios en sus hábitos alimenticios como eliminar las patatas fritas, comer más fruta y verdura y hacer ejercicio por las mañanas. Afirma que quiere enseñar esta lección a los niños americanos.

    “Lo fundamental es que tenemos demasiados niños con sobrepeso y ellos son una bomba de relojería”, declara. Por este motivo, y aunque reconoce que la industria de comida rápida es un gra negocio para hacer dinero, “no podemos sostenerla por un motivo de salud”.

    Fuente: elmundo.es

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    sábado, febrero 11, 2006

    CHICOS CON SOBREPESO

    Uno de cada cuatro chicos argentinos mayores de 10 años tiene sobrepeso.

    Muchos podrían llegar a sufrir bulimia o anorexia. Del estudio participaron 1.231 mujeres y 740 varones de todo el país atendidos en consultorios.

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    09.02.2006 Clarín.com Sociedad

    Es un estado de perpetuo autoescrutinio, autorreproche y autodesaprobación, y, por lo tanto, de ansiedad constante”. Así sintetiza el sociólogo polaco Zygmunt Bauman los efectos que las presiones del mundo contemporáneo ejercen sobre quienes entran en el juego de la sociedad de consumo y en la desenfrenada “búsqueda por estar en forma”. Un estado que la psicología denomina “trastorno alimentario (TA)” y que algunos chicos con sobrepeso u obesidad de nuestro país tienden a reproducir con el paso del tiempo (generalmente las mujeres). Un verdadero problema por cuanto hoy en Argentina el 26,4% de los niños y adolescentes que concurre al consultorio del pediatra sufre de sobrepeso y de obesidad, según un estudio publicado en agosto de 2005 en la revista científica Archivos Argentinos de Pediatría. La investigación contó con el apoyo de la Sociedad Argentina de Pediatría y fue dirigida por las médicas pediatras Luisa Bay e Irina Kovalskys; la doctora en psicología Cecile Herscovici y el médico Enrique Berner.

    La recolección de los datos se hizo entre 1998 y 2001 con la participación de 1.231 mujeres y 740 varones de todo el país. Entre ellos, el 12,9% tenía sobrepeso y el 13,5% obesidad. El estudio se basó en un cuestionario a chicos mayores de 10 años para pesquisar trastornos alimentarios (TA); aquellos pacientes sospechosos de padecer un TA participaron de una entrevista a cargo de su pediatra en consultorios privados y de hospitales. A esa entrevista sólo asistió el 42% de los sospechosos de TA. “Habíamos ido a buscar cuánto de trastorno alimentario hay entre los niños y los adolescentes. Por esa razón el dato de obesidad (un porcentaje alto aunque similar al de otros países de Latinoamérica y al de Estados Unidos) nos sorprendió. No obstante, como el exceso de peso, en particular a las mujeres, las predispone a los trastornos alimentarios, la cifra nos advirtió sobre la importancia de prevenir el sobrepeso y de fomentar la conducta alimentaria saludable desde temprana edad”, enfatizó la doctora Luisa Bay del Servicio de Nutrición del Hospital Prof. Doctor Juan P. Garrahan.

    Pese a todo, el estudio reveló entre los 1.971 casos estudiados que el 6,95% de los chicos padecían un trastorno alimentario. Según la doctora en psicología, Cecile Herscovici, “quienes padecen un desorden alimentario se autoevalúan de modo muy crítico y están muy disconformes consigo mismas, en lo personal y con su aspecto físico. Esta misma insatisfacción se traslada a la conducta alimentaria”.

    El análisis individual de las respuestas del primer cuestionario también indicó que el 25,7% de los encuestados deseaba tener “la panza chata” (el 81% de ellos eran mujeres). Además, el 13,3% dijo que temía subir de peso (el 86% eran mujeres). A su vez, el 15,3% aceptó haberse sentido gordo alguna vez (82% mujeres) y el 17,9% manifestó ganas de perder peso.

    Las cifras generales que resultan de este estudio, alarmantes por cuanto el hilo que une la obesidad con un potencial trastorno alimentario es muy fino, al parecer podría estar relacionado con un proceso de transición nutricional que atraviesa a América latina. “Las condiciones de vida producidas por la modernización generaron un aumento de la disponibilidad de energía y un dramático descenso de la actividad física en todas las edades. En este proceso de transformación socioeconómica los sectores más humildes son los más desprotegidos y expuestos a la obesidad y a los males crónicos no transmisibles”, dijo la doctora Irina Kovalskys del Servicio de Adolescencia del Hospital Argerich.

    En la publicación también se mencionan la coexistencia de la desnutrición y la obesidad en los países en desarrollo. Al respecto Bay nombra algunos factores que favorecen el sobrepeso. El costo alto que las verduras y frutas significan para la la gente de bajos recursos. La ingesta de grasas diaria creció en los últimos 25 años y la industria alimentaria ofrece alimentos ricos en calorías, baratos, “pero deficientes en otros nutrientes”. Ante la gravedad que suponen los trastornos alimentarios, —que padecen más las mujeres con obesidad o sobrepeso—, el lugar que ocupa la delgadez en la escala de valores argentinos es peligroso.

    Cómo se mide la obesidad

    El sobrepeso y la obesidad son el exceso de tejido graso, sólo que en la obesidad el exceso es más acentuado. La medición de ambos está correlacionado con el Indice de Masa Corporal (IMC), que surge de dividir el peso por la estatura al cuadrado. Para los adultos hay valores absolutos de IMC, pero para los chicos estos son menores. En ellos el índice de sobrepeso y el de obesidad varía según sexo y edad porque el IMC normal sube a medida que crecen. Así, el IMC normal de una nena de 10 años es 16,5. Si da 19 tiene sobrepeso y 21, obesidad. El normal de una chica de 15 ronda 20,5. Con 24 hay sobrepeso y con 26, obesidad.

    Pilar Ferreyra.
    pferreyra@clarin.com

    Fuente: Diario Clarin
    http://www.clarin.com/diario/2006/02/09/sociedad/s-03401.htm

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    viernes, diciembre 30, 2005

    MANTENER EL PESO IDEAL

    • Para todo el mundo, mantener un peso ideal es dificultoso
    • Es importante saber cual es el peso ideal para cada uno
    • Consejos para ayudar a mantenerlo
    • Conducta alimentaria y peso ideal
    • Perspectivas de nuevos tratamientos para este tema.

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    El ideal de belleza ha existido en todos los tiempos, aunque ha ido variando con el pasar de los años. Es importante recalcar que en la sociedad moderna este ideal tiende hacia la delgadez y los rasgos afinados. Por esta razón es que existe mucho prejuicio con las personas que se alejan de este “ideal”, y esto lleva a darle una importancia tan grande al tema de las dietas.

    Es realmente dificultoso para cualquier persona lograr completar una dieta rigurosa, tanto esta sea controlada por un nutricionista o una dieta “mágica” (ver “Mitos y Verdades acerca de las Dietas”), pero tan importante y difícil es mantener el peso al que se ha descendido. Generalmente se puede notar que una vez alcanzado cierto peso en un plan nutricional, si es que no se hace una manuntención de una correcta alimentación dada par la educación que proporciona un buen nutricionista, el peso no se mantiene, y tiende a aumentar. Este es un problema que nos saca el sueño, y que luego del penoso esfuerzo, los kilos perdidos se vuelven a ganar. Hace ya unos años se viene estudiando el problema y nuevas estrategias más o menos efectivas se han desarrollado. Una de las principales es la educación. Un profesional idóneo tiende a concientizar al paciente del hecho de que se deben respetar las cuatro comidas y las dos colaciones, con una ingesta calórica adecuada al peso, la altura y la edad.

    Sin embargo, como ocurre muchas veces, la industria farmacéutica se ha metido en el tema, por un interés netamente comercial, y ha buscado los mecanismos fisiológicos y patológicos por los cuales se regula la cantidad de grasa (lípidos) en el organismo. Esto ha redundado en los últimos años en una serie de conocimientos muy acertados que permitieron descubrir una hormona, la leptina, que se encuentra íntimamente implicada en la señalización o transmisión de información al cerebro sobre la cantidad de grasa que tenemos y en consecuencia la implementación de mecanismos tendientes a disminuir o aumentar la misma en el cuerpo. Este artículo tratará de mostrar los tratamientos actuales para mantener el peso corporal dentro de parámetros normales y las perspectivas cercanas que se abarajan respecto de la leptina como hormona en el tratamiento de la obesidad y la manuntención del peso ideal.

    EL PESO IDEAL

    Muchas personas se involucran en dietas para descender de peso por un razón estética, sin embargo la razón par la cual tantas veces retornan a un peso casi fijo (si la nutrición es adecuada) es que el cuerpo posee un peso ideal, marcado por cuestiones genéticas que determinan secreciones hormonales, masa muscular, talla, y cantidad de grasa (además de otro tanto de parámetros). Este peso ideal es al que se retorna luego de mantener una dieta. Los nutricionistas tratan de llegar al mismo, guiados por tablas basadas en la talla, la superficie corporal y el peso, que da un índice bastante fidedigno denominado índice de masa corporal (IMC). Se obtiene dividiendo el peso por nuestra talla en metros al cuadrado. Los valores según la tabla de IMC son:

    IMC= peso actual / (altura2)

    La obesidad se considera una enfermedad ya que está asociada a la generación de factores de riesgo que van desde la hiperlipidemia (que lleva a la formación de placas de colesterol), a la resistencia a la insulina (que lleva a la diabetes), al desgaste prematuro de las superficies articulares y otras más. Según la clasificación del índice de masa corporal, se llama obesidad cuando este supera los 30 Kg/m2. No hay que confundir obesidad con un mero sobrepeso o con un peso ideal que no corresponde con la idea de belleza que llevamos dentro. El último punto lleva muchas veces a enfermedades muy graves tales como la bulimia y la anorexia.

    LA NUTRICIÓN ADECUADA Y LA CONDUCTA ALIMENTARIA
    Características debe poseer una dieta

    Una dieta no necesariamente implica pasar hambre. Si se encuentra bien diseñada, esto no ocurre, se logra bajar de peso, y mantener un equilibrio de nutrientes y oligoelementos. También una dieta debe estar amoldada a la capacidad psíquica de una persona para que la misma no implique sufrimiento ni recaídas. Es importante tomar en cuenta el tipo de vida que lleva adelante la persona, si esta es sedentaria o si en cambio esta plagada de ejercicio físico, o si en el caso de una mujer está embarazada, o si el destinatario es un niño o una adolescente en crecimiento. Los gustos por los alimentos deben ser considerados.

    Conducta alimentaria

    Es muy importante aprender a comer y tener hábitos alimentarios adecuados. A esto se llama el respetar las cuatro comidas y las dos colaciones cada día, con un valor calórico total amoldado a cada persona. Toda conducta que se sostiene en el tiempo se transforma en un hábito, y esta es la manera de llagar a un peso equilibrado.

    La pirámide alimentaria nos acerca el concepto de que es más importante la calidad sobre la cantidad de los alimentos. Se debe respetar los porcentajes de hidratos de carbono, proteínas y grasas en cada comida, y la sumatoria de la cantidad ingerida por día nos dará la cantidad de calorías totales, y en base a esto se planeará una dieta.

    Un hábito a tomar en cuenta es el consumo de agua para favorecer la función renal. Para saber si se está ingiriendo una correcta cantidad de la misma es importante el color de la orina (que implica si está concentrada o no). Los colores claros significan buena ingesta de agua y los oscuros ingesta inadecuada.

    La sal es un condimento que debe ser disminuido en una dieta equilibrada. Los alimentos en general aportan una cantidad de la misma adecuada, y muchas veces no es necesario agregarle más. Aprender a comer con poco sodio es crucial, y en muchos casos ayuda a controlar la presión arterial.

    Ejercicio

    El realizar deportes aeróbicos nos permite equilibrar el gasto calórico y también ejercitar y fortalecer los músculos y tendones, logrando elasticidad. Los deportes más recomendados son el nadar, caminar, o andar en bicicleta.

    LEPTINA: UN TRATAMIENTO NO TAN LEJANO

    Se ha descubierto ya hace unos pocos años una nueva hormona que secreta el tejido adiposo (células que almacenan la grasa corporal) y que se ocupa de informar al cerebro de la cantidad de grasa corporal y de esa manera actuar en consecuencia. Esta hormona es el blanco de la industria farmacéutica mundial para buscar una cura a la obesidad y tratar los problemas de sobrepeso. Es importante resaltar que un producto derivado de estas investigaciones no es producto de la ciencia ficción, ya que ensayos en humanos publicados en Julio de este año señalan que sería un buen agente para evitar la ganancia de peso luego de una dieta.
    Cuando se libera mucha leptina se le está indicando al cerebro que los depósitos de grasa se encuentran colmados, y por ende se deberían tomar mediadas coma para bajarlos, tales como disminuir el apetito, aumentar el gasto calórico, liberar más hormona tiroidea, y varios mecanismos más. Lo que pasa es que en ciertas personas con obesidad alguno de los mecanismos falla, o incluso la señal hormonal no se puede transmitir. Esto puede llevar a la obesidad. En el obeso se encontró que existe un defecto en el receptor de la leptina en el cerebro y por ese motivo los transportadores de leptina se saturan y no pueden llevar la leptina al cerebro mandando una señal a nuestro cuerpo de exceso de leptina circulante y eso favorece aun más la obesidad. Se le ha llamado el síndrome de resistencia a la leptina.

    Autor: Dr. Santiago Cortesi, médico
    Fecha: 16/12/2005

    Fuente:
    buenafuente.com

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    sábado, diciembre 24, 2005

    MEJORAR LA VIDA SEXUAL

    DIARIO CLARIN - SALUD - 19 de octubre 2005

    Mejorar la vida sexual: otra razón para bajar de peso

    En Estados Unidos, un grupo de investigadores descubrió que no hace falta tener un cuerpo perfecto para mejorar la vida sexual, pero que bajar el 10 por ciento del peso corporal ya implica grandes beneficios para la intimidad.

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    Una pequeña pérdida de peso puede hacer maravillas con su vida sexual, sostienen algunos expertos. Entre ellos, el psicólogo Martin Binks de la Universidad de Duke, que presentó el lunes un estudio ante la Sociedad de Obesidad, mostrando que la pérdida de unos pocos kilos puede mejorar la vida sexual, ya que las personas se sienten mejor con sus cuerpos.

    “Uno obtiene muchos de beneficios con una pérdida moderada de peso del 10 por ciento”, expresó Binks. “Es un mensaje maravilloso. No es necesario alcanzar un peso ideal para ser una persona saludable y feliz”.

    Se trata de uno de los pocos estudios que examinan los problemas mentales y emocionales que puede causar la obesidad en la intimidad, no sólo los inconvenientes físicos como el desequilibrio hormonal o la impotencia. “No se han realizado muchas investigaciones en esta área”, manifestó la doctora Susan Yanovski, directora de investigaciones de obesidad en el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y de Riñón. Mejorar la vida sexual “podría ser otra buena razón para perder peso si usted es obeso”.

    En el estudio participaron 161 mujeres y 26 hombres de un promedio de 45 años, con un índice de masa corporal promedio de 41. Las personas que tienen una marca de 30 o más en este indicador que tiene en cuenta la altura y el peso, son consideradas obesas.

    Todas estaban inscriptas en un programa de dietas del Centro Médico del Condado Hennepin de Minneapolis, y habían perdido el 17,5 por ciento de su peso después de un año, y el 13 por ciento después de dos años (recuperaron algo del peso que habían perdido inicialmente). Respondieron preguntas sobre la calidad de su vida sexual cuando comenzó el estudio, y cada tres meses posteriormente. La mejora de actitud más llamativa apareció a los tres meses, cuando habían perdido el 12 por ciento de su peso inicial.

    En un principio, el 68 por ciento de las mujeres dijo que no se sentía atractiva sexualmente. Un año después de la dieta, sólo el 26 por ciento pensaba así. Al comienzo, cerca de un 63 por ciento no quería que las vieran desnudas, pero sólo un 34 por ciento opinó igual un año después. Inicialmente, el 21 por ciento de las mujeres dijo que no disfrutaba de las relaciones sexuales, y sólo el 11 por ciento respondió así después de un año.

    “La cantidad de hombres en el estudio limita lo que podemos decir sobre los hombres”, pero los sentimientos de poca atracción y la falta de deseo de que los vieran desnudos también se aplican a ellos, dijo Binks. Incluso cuando muchos de ellos querían tener relaciones sexuales, el exceso de peso hacía que fuera una experiencia traumática.

    Fuente: AP - Diario Clarín
    conexiones@claringlobal.com.ar
    http://www.clarin.com/diario/2005/10/19/conexiones/t-01073580.htm

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