PARA NO ENGORDAR EN LAS FIESTAS
Especialistas en nutrición recomiendan estrategias y recetas para las comidas de Navidad y Año Nuevo.Opciones saludables y con menos calorías para no excederse en las fiestas.
Justo a tiempo para evitar devorar en una sola noche esas diez mil calorías con las que fácilmente nos puede tentar una sabrosa y variada mesa en estas fiestas de fin de año, y tampoco excedernos con los brindis o las comidas con amigos, especialistas en nutrición afirman que existen trucos que pueden ayudarnos a lograrlo sin privarnos de aquello con lo que se nos hace agua la boca...
Organizar con tiempo qué se servirá en la mesa y calcular las cantidades por persona; darle prioridad a la reunión con familiares o amigos, en lugar de concentrar la celebración en la comida; no negarse los "gustos", pero controlar el tamaño de las porciones; no saltearse comidas para "compensar" los excesos, y agregar caminatas que ayuden a sumar los 30 minutos o los diez mil pasos diarios recomendados son los ingredientes de una receta básica para superar las tentaciones y el descontrol.
"El ser humano está más cómodo con la monotonía y no con la variedad, que es lo que suele incluir las mesas en las Fiestas. Una regla fácil por seguir es que, dado que comemos lo que tenemos adelante, armemos menús variados para cada noche, pero con la menor variedad posible. Por ejemplo, se pueden preparar uno o dos tipos de carnes y algunas guarniciones, pero hay que evitar que cada comensal termine trayendo lo que quiere", señaló la doctora Mónica Katz, codirectora del posgrado en Nutrición de la Universidad Favaloro.
Para la licenciada en nutrición Viviana Viviant, de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas (Aadyn), en este tipo de celebraciones "calorías extra se incorporan sí o sí, aunque una persona se cuide". Lo importante, al día siguiente, es "no ayunar ni hacer ninguna locura y seguir con la alimentación habitual, es decir, hacer las seis comidas diarias o empezar el día con una colación de media mañana si uno se despierta más tarde".
Una encuesta de la consultora MindShare Argentina, realizada en julio último en seis países de América latina, demostró que el 66% de los argentinos celebra las Fiestas en su hogar y que el 31% lo hace en la casa de un familiar, la mayoría en reuniones con más de dos personas.
Pero ya sea en casa propia o ajena, las comidas consideradas infaltables en la mesa son de más a menos votadas: el pan dulce o pannetone, los turrones, las ensaladas, las frutas secas, los helados, el vitel toné, la ensalada de frutas, el pollo, el lechón y los chocolates y caramelos. Todo acompañado de champagne o sidra, como las bebidas que no pueden dejar de estar en el brindis.Claro que, con estos datos, parece difícil que una persona en su peso y sin una actividad física programada extra a la de todos los días, se limite a consumir las 2200 calorías, las mujeres, o las 2500 calorías, los hombres, que se recomiendan por día para no engordar. Sin embargo, eso es posible si se organiza un menú con entrada, plato principal y postre que no supere las 600 calorías en total, con bebidas sin calorías o las medidas indicadas de alcohol, más una mesa dulce que acompañe el brindis, con no más de 900 calorías.
"No hay que prohibirse, sino ser flexible y darse gusto con moderación. Lo mejor es elegir lo que se desea comer y servirse en el plato, no de la bandeja, para reducir a la mitad el aporte calórico y disfrutar de todo el menú -explicó Viviant-. Hay que pensar que si uno tiene que bajar de peso, aquella sería la cantidad que debería comer en todo un día."
En el caso de las bebidas, las aguas saborizadas, la soda, el agua, los jugos naturales y las bebidas dietéticas pueden ser buenos aliados para comer menos. El alcohol aporta calorías "vacías", es decir, sin nutrientes. "Es bienvenido en las Fiestas, pero hay que recordar que fija las grasas, porque es el último combustible que usa el organismo", explicó Katz, que dirige Fat-Fit. En una comida, agregó Viviant, dos medidas para las mujeres y tres para los hombres está permitido.
Si hay que organizar la cena en casa, calcular las porciones como si se estuviera preparando un catering sería lo más indicado. "Hay que ofrecer en la mesa platos servidos para cada uno, por ejemplo, con la misma cantidad de rodajas de vitel toné o de matambre -agregó Katz-. Quizá la parte dulce de la comida será doble, con el postre y la mesa dulce." En este caso, agregó, una buena regla por tener en mente al preparar las delicias de la noche es incluir tres elementos básicos: agua, en frutas y gelatinas; aire, con la ayuda de batidos de clara a punto nieve o mousse, aunque no sean las versiones reducidas en calorías, y fibra. "Harán que comamos menos", dijo Katz.
Si, en cambio, la reunión es en casa ajena, se puede llamar previamente para consultar qué habrá de comer y, si es necesario, ofrecer llevar ensaladas, tomates rellenos, carne o pollo frío y bebidas sin calorías. "Es aportar lo que les guste a todos, pero conociendo qué contiene", indicó Viviant.
Si hay lechón, pollo al horno o a la parrilla y tira de asado, la nutricionista aconsejó preferir el pollo y acompañarlo con mucha ensalada, o una porción de asado (dos o tres huesos), que aporta unas 600 calorías. Y si no puede evitar la tentación de probar lechón, Viviant sugirió pedir una porción pequeña. Entre el asado y el vacío, explicó, mejor será degustar el vacío. Así que... éxito, buen provecho y ¡salud!
Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
Etiquetas: Recetas, Salud, tendencias
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nutricionalmente inadecuado puede contribuir a deficiencias en la dieta.
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Si el sabor del té rojo no está entre tus preferidos, no te angusties, también puedes acudir al té verde para perder esos kilitos que te preocupan. El té verde es especialmente rico en dos principios activos: polyfenoles y taninos, entre los que destaca la cafeína. Estas sustancias actúan a dos niveles: estimulando la combustión de las grasas y ralentizando la absorción de ciertos nutrientes como los azúcares y los lípidos. La presencia de la cafeína ayuda a activar el proceso lipolítico: la grasa presente en el organismo se descompone en elementos más simples que son quemados más fácilmente en beneficio de mejorar tu línea.
Las fechas navideñas presentan un gran número de acontecimientos marcados por la felicidad, los regalos, la compañía de la familia e, inevitablemente, abundante comida. Lo más normal es que en estas Fiestas la mayoría de las personas dejen a un lado la preocupación por la figura y se permitan el lujo de comer alimentos poco frecuentes en la dieta habitual.
También conocida como dispepsia, la indigestión es un trastorno transitorio que se produce de forma repentina durante el proceso de digestión y que puede estar causada por diferentes factores. No conviene confundirla con una enfermedad, ya que es una dolencia puntual que no presenta excesiva gravedad por sí misma. No obstante, la indigestión se puede padecer de forma crónica, en cuyo caso puede presentar mayores complicaciones. La causa directa se encuentra en la sobreproducción de ácidos potentes y enzimas que facilitan la realización del proceso de digestión. Esta producción excesiva suele dar lugar a una lesión en las membranas mucosas que recubren el estómago.
Los menús navideños son, cuanto menos, abundantes. Y es que lo habitual es comenzar la comida con entrantes o aperitivos para abrir boca, mientras que seguidamente no se puede negar al cuerpo el lujo del segundo plato, normalmente compuesto por carne y que, además, se suele acompañar de patatas, verduras, ensalada y un suculento vino. Pero aquí no termina el banquete, sino que hay que añadirle los postres de estas Fiestas, que se caracterizan por su esquisitez. Así, a los turrones, mazapanes y todo tipo de dulces, se suman los licores y las bebidas alcohólicas.
Si comer excesivemente es una costumbre habitual en Navidad, beber demasiado alcohol suele ser su acompañante. Los principales efectos de una intoxicación etílica son la deshidratación, el dolor de cabeza y las naúseas, provocados por la subida de los niveles de acidez en el estómago. Evidentemente, la mejor forma de evitarlo es no consumir este tipo de bebidas. Sin embargo, en estas fiestas es ineludible al menos brindar por el Año Nuevo, así que la mejor medida de prevención sigue siendo el consumo moderado evitando, además, las bebidas de elevada graduación alcohólica, que son las más perjudiciales. Asimismo, es recomendable no pasarse con los licores o los brandys, además de beber siempre con el estómago lleno.



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